Por; Plinio Alberto Cedano Mateo.
La tecnología ha hecho posible que el año escolar siga su curso mediante asignaciones virtuales, ha sido algo complejo adaptar toda comunidad educativa a incursionar en esta modalidad emergente, al mismo tiempo será complicado la incorporación de la población estudiantil a los recintos educativos y más aún actualizarlos o ponerlos al día con esos contenidos y objetivos faltantes que contempla el Diseño Curricular.
En ese contexto, resulta positivo que las autoridades educativas hayan reconocido que sería imposible abordar todos los contenidos de un año normal, y que solo buscan completar el 70% de estos, para así presentar una propuesta de promoción al grado siguiente de todos los estudiantes con dos opciones: una completa y otra condicionada, esta última con la índole de recibir un reforzamiento y una evaluación por parte de los docentes, mediante la presentación de un proyecto o trabajo que se les asignará; en fin todos serán promovidos.
Lo cierto es que esta pandemia no baja la guardia y el número de infectados cada día es mayor, lo que hace incierta la fecha del regreso a clases para este nuevo año escolar, como ya es un hecho la promoción automática, pues varios sectores han apoyado esta propuesta, considero prudente enfocarse desde ya en las unidades más importantes del currículo, lo que supone la integración de contenidos y asignaturas sobre la base de objetivos comunes y desarrollo de habilidades, reforzando estas áreas claves que quizás requieran menor instrucción directa.
La modalidad virtual ha resultado efectiva ya que miles de docentes y millones de estudiantes han aprovechado de estas herramientas para continuar con el proceso de aprendizaje, modalidad que por el momento es prematuro para determinar su alcance y tener una evaluación definitiva de los resultados, lo que es cierto es que mientras la modalidad presencial se encuentra aislada, la virtual se dinamiza y gracias a esta se ha logrado que el año escolar no se pierda, pero no se podría descartar que a todo nivel los objetivos de aprendizaje estarán por debajo de lo deseable.
Es a la luz de esta realidad que el Ministerio de Educación podría reforzar aquellas materias donde el aprendizaje a distancia sí podría tener más posibilidades de éxito y redituar más frutos a los estudiantes. Ello probablemente sería más realista que seguir replicando un modelo de contenidos mínimos que está pensando para un ambiente de normalidad, el que probablemente tardará varios meses en restituirse.
Lengua Española y Matemáticas son dos asignaturas fundamentales en el desarrollo intelectual de los estudiantes, y donde distintas mediciones han mostrado escasez. El libre acceso a libros digitales hoy en día es algo posible, y es un hecho que el reforzamiento del hábito de la lectura en los menores no solo resultaría una excelente manera de ocupar el tiempo en estos largos confinamientos, sino que podría ayudar a subsanar el problema de la baja comprensión lectora (el 2% de los adultos que ha terminado educación media entiende lo que lee, y solo el 50% de la población declara tener hábitos de lectura).
Si bien en la última prueba Pisa (2018) República Dominicana obtuvo 342 puntos en la prueba de lectura, quedando en los peores lugares en las mediciones de nivel y apreciación del aprendizaje, que incluye la comprensión lectora.
En 2018, 12 han sido los países que registraron una caída en esta prueba respecto de 2015; República Dominicana se encuentra entre estos. Aunque muy probablemente la caída se deba al incremento de la cobertura y de retener a unos 9 mil estudiantes de bajo desempeño que en 2015 no estaban en las aulas, el resultado es igualmente preocupante, dado el bajo desempeño alcanzado. Es cierto que el país superó a Filipinas en esta prueba, pero también es cierto que más del 90% de los estudiantes filipinos no reciben clases en el idioma que hablan en casa.
El 80% de los estudiantes de 15 años que asisten a centros públicos o privados de la República Dominicana no logra superar el nivel 2, umbral mínimo de competencia esperado para la lectura. Es decir, solo son capaces de entender el significado literal de una oración o pasaje corto de un texto. De apenas reconocer el tema principal sobre el cual versa el escrito, así como de identificar el propósito del autor. Los estudiantes son capaces de hacer conexiones simples con partes complementarias de la historia o información previa, pero no más allá.
Este nivel se queda en lo elemental esperado para la edad, cuando el nivel 6, el de mayor competencia, espera que los estudiantes demuestren una amplia comprensión del texto expuesto en sus aspectos literales y abstractos.
Específicamente, los estudiantes que alcanzan este nivel son capaces de relacionar información relevante y vincularla indirectamente con el sentido del texto, para así comparar, contrastar e integrar informaciones diversas desde diferentes perspectivas, y por tanto realizar inferencias útiles.
En matemáticas y ciencias, el desempeño del país no muestra variaciones significativas respecto a 2015. Por segunda ocasión consecutiva, los estudiantes dominicanos quedaron en el último lugar en estas disciplinas respecto de sus pares de los 79 países o regiones que participaron en PISA.
Los estudiantes dominicanos siguen sin comprender el mundo de las matemáticas. Alrededor del 90% de los estudiantes no alcanza el umbral mínimo de competencias del nivel 2. Peor aún, en torno al 78% se ubica por debajo del nivel 1. En otras palabras, no poseen las competencias para resolver problemas en los cuales toda la información relevante está dada, las preguntas son claras y están sencillamente formuladas. De igual manera, los jóvenes de 15 años no demuestran habilidades para identificar información y llevar adelante una rutina de procedimiento para resolver el problema planteado. Muy lejos están los estudiantes dominicanos del nivel de excelencia, que pretende que se demuestre capacidad para investigar y modelar problemas y situaciones complejas para su resolución. Que sea habitual el uso de habilidades, instrumentos y conocimientos en contextos poco frecuentes. Que sean estudiantes capaces de demostrar un pensamiento matemático avanzado y capacidad de razonamiento. Nivel al que solo el 2.4% de los estudiantes de países de la OCDE alcanza.
Los bajos niveles de la calidad educativa, al menos medidos por PISA, impactan también a las élites académicas. República Dominicana logra colocar a 1 estudiante de cada 1000 en los niveles de excelencia, en al menos una de las áreas evaluadas. En la región, Chile a 36, Uruguay a 24, mientras que los países de la OCDE, en promedio, a 157.
Es necesario tener visión, identificar la problemática sobre que debemos fortalecer en nuestro sistema educativo dominicano, hay en países que lograron salir de los peores niveles de eficiencia educativa y colocarse en los primeros lugares. Tenemos profesionales del más alto nivel, especialistas en educación, que pueden hacer una labor seria para ayudar a detectar los problemas y hacer las recomendaciones pertinentes.
