Por: Pedro Antonio Mateo Ibert.
Como abogado y estudioso del Derecho, he tenido la oportunidad de leer al jurista norteamericano Owen Fiss, el cual laboró por un largo tiempo en varios tribunales de los Estados Unidos de América y en el Departamento de Justicia de esa nación. Tuve la dicha poder comprar uno de sus libros, en el cual hace una serie de análisis del sistema judicial norteamericano.
Aprovechando mi cuarentena he hecho un examen a lo que plantea Fiss en el capítulo IV de su libro “El Derecho como razón pública”. En este capítulo de su libro, Fiss manifiesta que la historia del siglo XX, es en gran medida la historia de una creciente burocratización y analiza la composición del poder ejecutivo, el cual no está solo compuesto por el presidente de la República y un grupo de asesores de confianza, sino por un grupo de agencias administrativas con millones de empleados. De igual forma lo está el poder legislativo, el cual tiene además de los 535 senadores y representantes, está compuesto por casi 25 mil funcionarios, cerca de 200 comisiones y subcomisiones y un buen número de agencias internas (como la oficina de Contabilidad General o la oficina de Presupuesto del Congreso).
Por esa razón entiende que una versión de la judicatura como la plantea Benjamín Cardozo, la cual se centra exclusivamente en la agonía de un juez solo y aislado, está desactualizada, a la vez que entiende que hoy en día la rama judicial debe ser concebida como una compleja organización a gran escala que responde al tamaño y complejidad del crecimiento de la sociedad estadounidense.
Con este planteamiento, FISS a pesar de establecer que la burocratización de la judicatura es una de las principales amenazas, al parecer justifica la misma, en el entendido de que un juez no puede vivir en la agonía permanente, sin un cuerpo de funcionarios y ayudantes que le permitan agilizar el trabajo y dar una respuesta satisfactoria a la sociedad y al propio sistema de justicia.
Algo importante que OWEN FISS señala es que, frecuentemente de utiliza el término Burocracia en sentido peyorativo, él lo utiliza en forma descriptiva, el cual se refiere a una organización compleja caracterizada por tres rasgos que son: 1. Una gran cantidad de actores. 2. Una división de funciones o responsabilidades entre estos, y 3. El recurso a la jerarquía como mecanismo central de coordinación de sus actividades.
El autor señala que se ocupa de la judicatura federal porque con frecuencia se piensa que la misma encarna el ideal judicial del modo más pleno, y también, porque se considera que es el sistema judicial menos burocrático, al tiempo que identifica en la rama judicial federal tres tipos de relaciones jerárquicas, que son las siguientes: juez-juez, juez-empleados y la que denomina juez-subjuez.
A la vez establece que la relación entre los jueces es la más débil, ocurriendo algo inusual en las organizaciones burocráticas, y es que, quienes se encuentran en la base de la jerarquía tienen un poder considerablemente mayor del que indican los esquemas organizacionales.
Esta situación FISS la atribuye a que la Corte Suprema de justicia de los Estados Unidos no tiene el tiempo, los recursos y la información necesarios para supervisar a los tribunales inferiores de manera efectiva, y pone como ejemplo que mientras la Corte Suprema resuelve menos de cien casos al año, los tribunales federales de apelación conocen anualmente más de 50 mil casos, en tanto que, estos tampoco están preparados ni capacitados para llenar el vacío de supervisión dejado por la Corte Suprema, porque también están conformados por una gran cantidad de jueces y estos no se expresan con una voz unificada y el control que cada uno de ellos ejerce está restringido a una región geográfica del país. También señala como una debilidad de la jerarquía entre jueces en los Estados Unidos, la ausencia de alguna clase de supervisión. En el caso anterior, quienes están en los niveles más altos de la jerarquía carecen de autoridad sobre el nombramiento de los jueces de niveles inferiores
El segundo tipo de relación jerárquica lo constituye la relación entre jueces y su equipo de colaboradores, algunos de los cuales, como son el asistente del tribunal, el alguacil y la secretaria, no generalmente son tomados en cuenta en el proceso de decisión y por ello pueden ser ignorados al momento de examinar cómo la burocratización afecta la integridad de este proceso.
El tercer tipo de relación jerárquica dentro del sistema de justicia federal aparece entre los jueces y ciertos funcionarios auxiliares, (jueces asistentes de tribunales de distritos, jueces de quiebras, y supervisores especiales, entre otros), a quienes llama el autor subjueces como ya señalamos en parte anterior de este análisis.
FISS expresa que al juntarse las tres relaciones jerárquicas que ya hemos visto (juez-juez, juez-equipo de colaboradores y juez-subjuez) es posible discernir la conocida estructura burocrática requerida por una pirámide.
Agrega al mismo tiempo que el sistema judicial federal norteamericano está compuesto por tribunales de tres niveles: la Corte Suprema, los tribunales de apelación y los tribunales de distrito, para señalar que en cada uno de estos niveles existe, además, una zona de penumbra compuesta por los asistentes judiciales y el equipo de colaboradores.
Pero esto no todo. FISS expresa que el nivel de base del sistema judicial estadounidense cuenta con una segunda zona de penumbra compuesta por los subjueces, cuyos servicios son utilizados y supervisados, en forma primaria por los jueces de distrito. Por lo tanto entiende que, lo que ha provocado el debate acerca de la burocratización de la rama judicial en los Estados Unidos no es su estructura formal propiamente dicha, sino, más bien, su densidad; es decir, la proliferación de participantes dentro del sistema.
En lo que respecta a la judicatura en la República Dominicana, podemos decir que la misma situación planteada por FISS con relación a la judicatura en los Estados Unidos, se presenta en nuestro país, y creo que (me atrevo a decir) en todos los países, pues así como el Poder Ejecutivo no está compuesto únicamente por el presidente de la República, como el Poder Legislativo no está compuesto solo por los senadores y diputados (representantes en el caso norteamericano), tampoco el Poder Judicial puede estar compuesto únicamente por los jueces, pues esto haría imposible el funcionamiento de la justicia.
Por eso, repito, creo que OWEN FISS a la vez que critica la burocratización de la justicia, sobre todo en lo concerniente a la estructura formal de los tribunales, también justifica la misma, pues los jueces tienen que estar asistido de una serie de colaboradores que son en realidad lo que ayudan al funcionamiento y agilización de los procesos judiciales.
También plantea FISS la situación que se da con algunos jueces en el sistema norteamericano, los cuales aplican la burocracia weberiana (refiriéndose a MAX WEBER), pues estos funcionarios aplican una burocracia con un comportamiento regido por reglas. Y agrega que el funcionario weberiano se rige por reglas y entiende que esa regla le prohíbe tomar en cuenta circunstancias individuales en un momento determinado.
A esto FISS ha llamado patología burocrática, que en el caso weberiano, consiste en un comportamiento excesivamente rígido, que deriva de la obligación del burócrata de adherirse a reglas generales que definen sus poderes y obligaciones.
Yo agrego a esto, el juez que no es capaz de ver más allá de sus narices y todo lo hace de manera rígida, apegado a la ley aunque esta no tenga la solución del caso planteado, pues su imaginación creativa no ha sido desarrollada para llenar zonas de penumbras, en donde la ley no dice qué hacer al respecto, como bien señala el jurista Genaro Carrió.
Son jueces de reglas y nada más. Se cierran a buscar la solución a los problemas y se olvidan que ellos son parte integrante de la sociedad a la cual le sirven y que el Derecho no puede estar ajeno a la razón pública.
El autor es abogado, periodista y Profesor Universitario.
