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¿Quién Inventó la Habichuela con Dulce?

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Habichuela con Dulce

Por:  Rubén Moreta

La habichuela con dulce es -sin dudas- el postre más exquisito de la gastronomía dominicana. Este plato es más viejo que la República, porque tiene más de dos siglos consumiéndose en nuestro país y cada día obtiene más degustadores.

La habichuela con dulce es orgullosamente consumida por todas las clases sociales dominicanas, especialmente durante la Semana Santa. Un plato parecido era consumido en Saint Domingue (la parte oeste de la isla) en el siglo XVIII por la élite francesa (dueños de ingenios y plantaciones), cocinado con unos frijolillos de textura suave y sabor azucarado. Esa élite fue expulsada de la parte oeste de la isla a partir de 1891, cuando estalló la revolución, sin que este alimento se popularizara.

¿Quién inventó la habichuela con Dulce? Fue Francois Delalande, ciudano francés, residente en Santo Domingo, finalizando el siglo dieciocho, quien cocinó por primera vez frijoles con dulce en la parte este de República Dominicana, y por tanto a él le corresponde ser el precursor de este exquisito alimento.

Delalande, llegó huyendo de la parte oeste de la isla (lo que hoy es Haití), tras el estallido de la revolución. Fue agraviado con el asesinato de sus dos hijas y amenazado de muerte. Comenzó a sembrar legumbres, junto a sus hijos varones, en un pequeño predio en los alrededores de Santo Domingo, que fueron los primeros granos cultivados en la parte occidental de la isla, donde solo se conocían las habichuelas secas.

Delalande elaboraba y brindaba el postre del frijolillo azucarado a su familia, servidumbre, vecinos y visitantes, quienes comenzaron a imitar su cocción, popularizándose rápidamente en Santo Domingo.

Los dominicanos echaron a un lado el frijolillo que usaban los franceses para hacer esa sobremesa, y comenzaron a usar habichuelas secas y prepararla con leche y azúcar, generando el rico postre, que es la consecuencia de la influencia del francés Delalande, más la creatividad y adaptación del pueblo dominicano.

El autor es Profesor UASD.

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Vivir ajenos al ruido

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Por: Inés Aizpún

¿Podríamos vivir ajenos al ruido que causan los políticos? No, las instituciones no son tan sólidas. El empleo de cientos de miles de dominicanos depende directamente de quién gane estas batallas internas a las que estamos asistiendo. Indirectamente todos los demás estamos también afectados.

Esa debilidad institucional lo contamina todo. De quién gane dependen demasiadas cosas. Desde la Justicia hasta Aduanas e Impuestos Internos, pasando por las relaciones internacionales (China y otros), las políticas sociales, los planes de infraestructuras, el futuro de la Ciudad Colonial, los planes sobre el 4% para la educación, el transporte, el desarrollo de los polos turísticos, la atención al campo… Piensen cualquier tema. No hay nada sólidamente establecido. No hay planes a largo plazo.

Esa falta de institucionalidad es la que nos obliga a atender e interpretar cada tres horas las reacciones de tal o cual político, el extraño movimiento de uno, la alusión velada del otro, la premonición de un comentarista, el secreto gesto de alguien bien conectado. El sermón de un sacerdote, el Instagram de un humorista. Cuando todo quiere decir algo, no quiere decir nada.

Fuente: diariolibre

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El 181 Aniversario de La Trinitaria

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Rubén Zabala Moreta

Por: Rubén Moreta.

Hoy se conmemora el 181 aniversario de la fundación de la Sociedad Secreta La Trinitaria, órgano concebido por el patricio Juan Pablo Duarte el 16 de Julio de 1838. Esta asociación patriótica fue el primer ente que promovió el ideal de separación del dominio haitiano en la parte este de la isla de Santo domingo.

Concretamente, la Trinitaria fue el primer partido político creado en esta media isla, con el objetivo de “conspirar y hacer que el pueblo se subleve” para consumar la independencia nacional. Su interés supremo fue tomar el poder político para construir un estado libre, soberano e independiente de todo designio extranjero, que se denominó República Dominicana.

Se escogió la mañana del 16 de julio por la misa y procesión que se hacía en honor a la Virgen del Carmen en la iglesia del mismo nombre, ubicada en la calle Arquillo hoy Arzobispo Nouel, templo frente al cual vivía Josefa –Chepita- Pérez junto a su hijo el trinitario Juan Isidro Pérez. Con ese evento religioso la reunión política de los trinitarios no destapó ningún tipo de sospecha.

No se levantó un acta con los nombres de los asistentes el día fundacional de ese colectivo político, lo cual, a posteriori, provocó muchas controversias cuando se quiso construir la lista certera de los conjurados primigenios. Entre 1880 y 1894 circularon siete listas disímiles. La lista más aceptada fue elaborada por el prócer José María Serra el 29 de Abril de 1883, en carta enviada al padre Meriño, identificando que los trinitarios fundadores fueron: Juan Pablo Duarte, Félix María Ruiz, Juan Isidro Pérez, Felipe Alfau, Juan Nepomuceno Ravero, Benito González, Jacinto de la Concha, Pedro Alejandrino Pina y el propio José María Serra.

Los nombres de esta lista fueron corroborados por Jacinto de la Concha y Juan Nepomuceno Ravelo, quienes estaban vivos en esa fecha, y refrendados por acuciosos historiadores de la posteridad.

Dos figuras fundamentales en el proceso de Independencia Nacional no estuvieron presentes el día de la fundación de la Trinitaria, pero su participación en todo el entramado revolucionario lo catapulta al pedestal procero de Padres de la Patria. Son ellos: Francisco Sánchez del Rosario y Matías Ramón Mella y Castillo.

Los nueve trinitarios juraron y firmaron con sangre lograr la separación definitiva del gobierno invasor e implantar una república soberana. De esta forma, los trinitarios se erigieron en los apóstoles que diseminaron, en medio de vicisitudes y hostilidades, el mensaje del impostergable cambio político nacional.

En la promesa que hacen los conjurados, a modo de juramento, se definen los elementos simbólicos de la nueva República Dominicana: “…la cual tendrá su pabellón tricolor, en cuartos encarnados y azules atravesado por una cruz blanca; la República establecerá su correspondiente escudo de armas. Mientras tanto seremos reconocidos los Trinitarios con las palabras sacramentales “Dios, Patria y Libertad…”

La nueva República Dominicana fue alumbrada el 27 de Febrero del 1844, por el pragmatismo de Sánchez, Mella y los 174 patriotas que le acompañaron esa noche parturienta de la nueva Nación dominicana. Duarte no pudo estar presente en esa simbólica ocasión, por estar exiliado, pero fue el gran precursor y arquitecto de ese proceso.

El autor es Profesor UASD.

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El 143 Aniversario de la Muerte de Juan Pablo Duarte

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Juan-Pablo-Duarte-8

Por: Rubén Moreta.

Este 15 de julio se conmemora el Ciento Cuarenta y Tres Aniversario de la muerte del prócer Juan Pablo Duarte, fundador de la nacionalidad dominicana, quien debe ser permanentemente recordado por ser el gran referente moral y ético de nuestra nación.

En la soledad del exilio, su muerte se produjo en la siempre solidaria Venezuela. A las tres de la madrugada del 15 de julio del 1876 se certificó su deceso.

El prócer Juan Pablo Duarte definió la base filosófica-conceptual sobre la cual se proclamó la Independencia Nacional el 27 de febrero de 1844. Sus viajes a Estados Unidos y Europa van a ser determinantes en la definición de su pensamiento social y político. En su recorrido exterior logró conocer como esas naciones habían construido movimientos sociales emancipadores, y constató como sus ciudadanos gozaban de libertad y derechos civiles y políticos.

Al retornar a Santo Domingo, Duarte inició su proyecto patriótico impregnado del liberalismo político que había conocido en esas naciones. En ese sentido, fundó la Sociedad Secreta La Trinitaria en Julio del 1838, siendo la primera cédula política que guio la lucha por la libertad y la independencia, y la cual estuvo integrada por jóvenes seguidores de Duarte, contagiados por el ideal separatista y revolucionario. Luego hará un gran papel de divulgación de ideales progresistas, a través de representaciones teatrales, a través de la Sociedad La Dramática.

Duarte hizo alianza estratégica con sectores de Haití interesados en el derrocamiento del gobierno de Boyer. El movimiento la Reforma derrocó en 1843 al odiado dictador e instaló en el poder a Charles Hérard, quien al enterarse de los planes independentistas que venían construyendo los jóvenes trinitarios, liderados por Duarte, dispone su destierro a Curazao en 1843. Este fue su primer exilio forzado.

No estando presente Duarte, Francisco Sánchez del Rosario asumió la dirección de los preparativos independentistas, y junto a otros sectores atraídos como aliados, hacen la proclama de la Independencia Nacional el 27 de Febrero del 1844.

Duarte retornó al país al mes siguiente, el 15 de marzo del 1844, integrándose como vocal de la Junta Central Gubernativa y General del Ejército Dominicano.

Fue propuesto para ocupar la Presidencia del nuevo Estado, pero declinó. Ese fue su gran error, porque los conservadores se adueñaron del poder y eclipsaron a las voces liberales.

Ante los planes del Presidente de la Junta Central Gubernativa Tomás Bobadilla de buscar un Protectorado Francés para la nueva República, Duarte junto a Sánchez encabezaron un golpe de Estado contra Bobadilla y los conservadores de ese órgano de gobierno. Pedro Santana da un contragolpe, toma el poder y expulsa a Duarte y los demás Trinitarios, bajo el infeliz cargo de traición a la patria. Lo destierra a Europa, siendo su segundo exilio.

Luego de estar brevemente en Hamburgo, se radica en Venezuela junto a parte de su familia. Allí permanece desde el 1844 a 1864 (quince años), cuando regresa a nuestro país a enfrentar la infeliz anexión a España que había patrocinado Santana. Retornó al país el 24 de marzo del 1864 y el 7 de junio de ese mismo año es designado por el gobierno restaurador como Cónsul en el Exterior, para buscar ayuda financiera para el nuevo gobierno en armas, que tenía como capital a Santiago.

Duarte se fue y nunca más regresó al país. Murió en la más absoluta pobreza en Venezuela el 15 de julio del 1876.

El legado de este padre fundador es inmenso e imperecedero: nos ilusionó con la libertad; nos legó una patria libre, soberana e independiente; nos legó una nacionalidad.

El autor es Profesor UASD.

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