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Opinión

Pedro Santana visto desde la historia

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Andrés-L.-Mateo

Por: Andrés L. Mateo.

La nación dominicana emergió marcada por la incertidumbre respecto de la viabilidad de la formación del estado nación. No hay en el continente hispanoamericano un país caracterizado por el singularísimo caso de que la mayoría de sus prohijadores creían que ése conglomerado humano no daba para constituirse en nación. Quizás con la excepción de Juan Pablo Duarte el patriciado dominicano tuvo el pálpito de que, sin el protectorado de una de las potencias de la época, la nación no sobreviviría. Nuestra independencia es procesual; arranca con Núñez de Cáceres en el 1821, pero no nos independizamos de la metrópoli española sino que nos separábamos del país que representaba la única revolución esclavista triunfante de la historia de la humanidad, en el 1844. Y habría que esperar que se cerrara el ciclo de la Restauración, que arranca el 18 de marzo del año 1861, para afirmar que el concepto de nación se había concretado en la conciencia de eso que entonces éramos.

Pedro Santana llevó al extremo ese descreimiento de la inviabilidad de la nación, y lo bautizó en la anexión y en el baño de sangre que se expandió por todo el país después de firmarla. No fue un hecho casual, la anexión formaba parte sustancial de la autoconciencia de Pedro Santana porque, en rigor, nunca había creído en la patria que defendió con la espada, y el pensamiento que ha pretendido defenderlo de su apostasía se apoyó en las ideas sobre la cuestión nacional del siglo XIX dominicano que, como se sabe, negaba la existencia de una categoría de nación, y podrían resumirse en el enunciado del intelectual trujillista Germán Soriano, quien, en aquella memorable encuesta del diario “El caribe” del año 1957, proclamó: “No hubo traición porque, al nacer la anexión, la mentalidad nacional no existía”. Argumento que tenía un precedente histórico en la polémica del año 1889, entre el padre de la historiografía dominicana, José Gabriel García, y el renombrado escritor, autor de la novela “Enriquillo”, Manuel de Jesús Galván. Puede afirmarse que esta célebre polémica marca el inicio de las consideraciones teóricas acerca del tema, y podrían incluirse en la misma visión de Germán Soriano, los juicios de Galván, Santanista militante; las comparaciones del historiador trujillista Pedro Bergés Vidal (en su libro “Duarte y Santana”, comparación empalagosa y falsa), o las ideas ambiguas de Emilio Rodríguez Demorizi.

Pero el olimpo de la ambigüedad lo alcanzó el presidente Joaquín Balaguer en el discurso de instalación en el panteón nacional de los restos mortales de Pedro Santana. Una verdadera filigrana de discurso en el cual tejía y destejía la epopeya del héroe que execraba y enaltecía al mismo tiempo. ¿Por qué Balaguer llevó al panteón nacional al traidor Pedro Santana, si para justificarlo tuvo que hacer gárgaras retóricas inimaginables? Simplemente porque Balaguer tenía necesidad de fundamentar una especificidad histórica que legitime el despotismo, y Santana en el panteón nacional es un esfuerzo apropiado por darle una verdadera unidad ideológica a la larga tradición autoritaria, en la que él mismo, Joaquín Balaguer, se inscribe. De alguna manera, era su propia estatua. Ni siquiera lo detiene los hechos abominables que describe: el dato histórico de María Trinidad Sánchez, la primera mujer fusilada más por odio que por un imperativo de la ley. O la cobardía del gesto doloroso de apearse del caballo y patear los restos del general Duvergé, segundos después de su fusilamiento, ordenado por él. No era Santana el héroe ambiguo, el “Marqués de las Carreras” tenía atada su autoconciencia al predicamento generalizado de que no dábamos para nación, y plasmó en la canallada de la anexión la desventura de su convencimiento. Y Balaguer lo sabía. Cuando colocó uno al lado del otro, patricios y traidores, víctimas y victimario, echaba en cara a todo el liderazgo político y el pensamiento anterior (particularmente el pensamiento del siglo XIX), su falta de fe en el pueblo dominicano. Y, de paso, se justificaba a sí mismo, colocando en un mismo nivel el sacrificio y la traición.

Estas notas las escribo a petición del Senado de la república, que debate hoy el traslado de los restos de Santana del panteón nacional. No tuve el valor de ir a leerlas allí.

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Opinión

¿Quién detendrá a Danilo Medina?

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Rubén Zabala Moreta

Por: Rubén Moreta

Se inicia el 2019 tocando los tambores de una posible repostulación del Presidente Danilo Medina.

Tirando su palabra al suelo una vez más, todo parece indicar que el mandante sureño se lanzará a optar por un tercer periodo presidencial consecutivo, para lo cual deberá producir una reforma constitucional que borre el vigésimo párrafo transitorio de la constitución, que reza: “En el caso de que el Presidente de la República correspondiente al período constitucional 2012-2016 sea candidato al mismo cargo para el período constitucional 2016-2020, no podrá presentarse para el siguiente período ni a ningún otro período, así como tampoco a la Vicepresidencia de la República”.

Danilo, rodeado de un entorno de fieros e implacables visires, está reditando el patrón con el cual logro aprobar la enmienda constitucional del 2015, que lo prolongó en el poder por un segundo mandato: una bien elaborada estrategia de marketing, que preconiza mesianismo e híperpresidencialismo.

Todo el encuadre publicitario persigue ensalzar la figura del estadista nacido en Arroyo Cano, inflar su supuesta popularidad y pregonar un idílico bienestar y crecimiento económico. Para lustrar la figura del gobernante Danilo Medina, la Dirección de Comunicaciones de la Presidencia (DICOM) agotó en 2018 una inversión publicitaria (consolidada enero-diciembre) de RD 151,980,835.62, en 667 medios de comunicación en todo el país. Ministerios y organismos descentralizados también gastaron cientos de millones en el frenesí propagandístico que machaca cada minuto en radio, televisión, periódicos y redes sociales digitales la bonhomia del nuevo sultán.

Siguiendo el libreto de promoción del mesías, en cada acto de inauguración de obras públicas aparecen funcionarios aduladores, pronunciando discursos que aconsejan la necesidad de una continuación en el mando público de Danilo. Asimismo, la estrategia releccionista del actual Jefe de Estado y de Gobierno incluye la utilización de sacerdotes y pastores evangélicos como claxones, dada la influencia que estos líderes religiosos tienen en este país conservador, con una alta militancia devota de la fe cristiana.

En esta dirección, recientemente un cura católico arengó de la necesidad de la repostulación del nacido en San Juan con proverbial histrionismo: “Usted es nuestro padre, no nos abandone y no nos deje solos”, exclamó el sacerdote José Lucas Candelario, durante la bendición del acto de entrega de 865 títulos de propiedad a igual cantidad de parceleros de la reforma agraria de Montecristi.

Otro sacerdote católico disparó: “Si mi amigo el presidente Danilo Medina dice en marzo que no va tendrá al pueblo de enemigo”. Este piropo lo expresó el cura Juan Luis Díaz Bonilla, tras agradecer al gobierno por los trabajos de acondicionamiento y reconstrucción de las carreteras de Río Grande perteneciente al municipio de Altamira en Puerto Plata.

Orondo, José Ramón Peralta exhibió los bíceps de esa tendencia: “el danilismo es fuerza determinante del país”. Aseguró que dentro del PLD, Medina cuenta con el control de los organismos de dirección, incluyendo el 67% de los comités intermedios, alrededor del 70% del Comité Central y un porcentaje superior en el Comité Político. !Cuanta salud!

Con sus inocultables aspiraciones a un tercer período consecutivo, el Presidente Danilo Medina demuestra ser un político goloso, sardónico; un pragmático insaciable revestido de soberbia, que no teme a nada ni a nadie; que desdeña la historia y por tanto, poco le importa lo que de él se diga en la posteridad. Pura angurria.

Este mandante (y sus visires) viven en el reino de las emociones y se creen predestinados e invencibles. Torpemente, ignoran que la pretensión de la eternización en el poder es un espejismo inverosímil: una coalición anti reelección podría derribarlo y echarlo del poder, junto a su partido. Le pasó a Hipólito Mejía en 2004, con la agravante de que el PRD no ha podido recuperar el poder, y hoy, dividido y apocado, es una simple bisagra.

Danilo Medina estaría empujando la salida del PLD de Leonel Fernández?

Es inevitable la división del PLD?

El autor es Periodista.

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Opinión

Revelaciones históricas sobre la evangelización en Santo Domingo

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Enrique Aquino Acosta-587

Por Enrique Aquino Acosta

El pasado 5 de enero, del año en curso, los medios de comunicación informaron que los católicos conmemoraban el 525 aniversario de la primera misa que se ofició en el continente americano. La ceremonia religiosa tuvo lugar en la ciudad La Isabela, en Puerto Plata. Allí asistieron el presidente de la República y un representante del Papa.

Posiblemente, los promotores y organizadores de la ceremonia religiosa pretendieron que los asistentes creyeran que aquella misa representó el inicio de la evangelización en Santo Domingo, aunque la realidad es otra, como se demostrará más adelante.

La  evangelización es, ante todo, una tarea espiritual, que se realiza para divulgar las buenas nuevas de salvación.  Quienes participan en ella necesitan recibir la gracia de Dios y la llenura de su Santo Espíritu para proclamar su Palabra, testificar de su poder y llevar el mensaje del evangelio por toda la tierra (Hechos 1:8)

El comportamiento que tuvieron los conquistadores europeos con nuestros indígenas demuestra que ellos no tuvieron esas características espirituales. Incluso, permite entender por qué no asumieron actitudes de amor, tolerancia, justicia y compasión.

Un espíritu materialista fue lo que movió a los conquistadores europeos a venir a esta tierra y  tan pronto llegaron, lo manifestaron con la espada en la mano derecha, una cruz en la mano izquierda y  su  actitud de codicia, malicia, abuso, atropello, arbitrariedad y robo  contra los indígenas. Estos rasgos negativos los descalifican para ser llamados pioneros de la evangelización en Santo Domingo.

Fueron actitudes totalmente contrarias al pensamiento y la acción de Jesús, a los propósitos de la evangelización y a las necesidades de los indígenas.

La historia bíblica de la redención enseña a cuáles personas ha encomendado Dios la tarea de evangelizar. Para llevar a cabo esta  misión Dios escoge a personas que han sido redimidas del pecado y están llenas de su Santo Espíritu y les exige ser de buen testimonio, vivir en santidad y hacer su voluntad. Solo a ellas llama, prepara y envía a evangelizar por todo el mundo.

Respecto a la verdad histórica que se esconde detrás de la evangelización de los españoles en Santo Domingo, es necesario  referir uno de los hechos bochornosos que registra la historia dominicana. Me refiero a la devastación o despoblación que se produjo en la isla de Santo Domingo durante los años 1605 y 1606. Este hecho requiere análisis para sacar a la luz algunas verdades que se  mantienen ocultas.

El monarca Felipe III, mediante Cédula Real emitida en el año 1603, dispuso la despoblación de las bandas Norte y Oeste de la isla de Santo Domingo, según se ilustra en el mapa que aparece más abajo.

La medida obedeció a los temores económicos, políticos y religiosos que tenía la Corona Española sobre la colonia quisqueyana y fue ejecutada por el gobernador de la isla, Antonio Osorio, en 1605.

La Corona quería mantener monopolio comercial exclusivo dentro de la colonia y para lograrlo prohibió el comercio contrabandista de cuero de ganado y de otros productos que hacían los países enemigos, a lo que se sumó la posibilidad de secesión, o sea, que una parte de la población se constituyera en estado independiente o se uniera a otra nación. También le preocupaba la oposición de los esclavos a su monopolio comercial.

Además de los problemas económicos y políticos, a la Corona le preocupaba  el problema  religioso: prohibió la introducción y distribución de “biblias protestantes” dentro de la isla.

Para resolver este y  los demás problemas  la Corona tomó  la drástica medida de ordenar la despoblación de las ciudades norteñas de Montecristi y Puerto Plata y  Bayajá y Yaguana, al Suroeste de la isla, trasladando a sus habitantes y pertenencias a la región Este.

Allí  se   fundaron dos nuevas ciudades, Monte Plata y Bayaguana, lo que  produjo un fenómeno lingüístico poco estudiado, como es el uso de la “i”  cibaeña en esa parte de la geografía nacional.

Como era de esperarse, la despoblación de la isla creó graves problemas a nivel económico, social, político y espiritual. Por un lado, fueron afectadas la industria azucarera y la ganadería, desaparecieron los ingenios azucareros y aumentó la pobreza.

También se redujo la población y se debilitó la  seguridad nacional, debido al establecimiento de extranjeros en las zonas despobladas, la piratería y  la migración masiva  hacia otras colonias americanas.

Posteriormente, la despoblación de la isla dio lugar a dos colonias independientes, una perteneciente a España y otra a Francia y luego, al nacimiento de dos naciones independientes:  la República Dominicana y Haití.

Es necesario destacar el impacto negativo que tuvieron las devastaciones en lo espiritual. La prohibición a la introducción y distribución de biblias en la isla impidió la difusión del mensaje del evangelio y creó prejuicios contra el evangelio y la comunidad evangélica que se mantienen hasta hoy.

Por esa razón, este hecho histórico desmiente categóricamente la supuesta misión evangelizadora de los conquistadores y colonizadores europeos en la isla de Santo Domingo y la idea de que siempre hemos sido un pueblo cristiano.  Este hecho lo han encubierto el clero católico, los historiadores y los medios de comunicación.

Por eso, los medios de comunicación están llamados a no limitarse a los despliegues publicitarios que acostumbran hacer sobre las fiestas que la religión oficial dedica a los ídolos y a otros eventos. Para ampliar su cobertura informativa deben, además, reseñar y comentar casos como la orden que dio el monarca Felipe III en 1603, dirigida a despoblar la isla de Santo Domingo para, entre otros propósitos, impedir la difusión del mensaje del evangelio.

En conclusión, la evangelización en la isla de Santo Domingo no la iniciaron los conquistadores europeos. Tampoco es la obra del sistema religioso oficial ni de ninguna de las sectas que distribuyen propaganda religiosa por las calles y en las puertas de los hogares. Unos y otros confunden a las personas con “doctrinas de error”.  Esta es otra de las verdades que es necesario revelar.

La evangelización en Santo Domingo ha sido y  sigue siendo la obra que Dios realiza a través de las legiones misioneras llegadas de  Norteamérica y de otras naciones a nuestro país,  entre las que se citan las de los menonitas, pentecostales, bautistas, adventistas, metodistas y presbiterianos, entre otras.

Dios no ha usado a estos misioneros para promover y establecer un sistema religioso, sino, para cambiar la manera de pensar, ser y actuar a millones de personas, mediante el poder regenerador del evangelio.

En la lista de misionera se excluyen a los supuestos evangelizadores europeos que vinieron con Cristóbal Colón a Santo Domingo y los nombres de las sectas que existen en nuestro país que enseñan doctrinas sumamente cuestionables.

También hay que señalar que la primera misa que se ofició en la ciudad La Isabela, en Puerto Plata no tuvo nada que ver con la evangelización en Santo Domingo. Solo representó el establecimiento e imposición de un sistema económico, político y religioso contrario al pensamiento y la acción de Jesús y a las necesidades e intereses de la raza aborigen.

No quiero terminar este artículo, sin expresar que estas revelaciones responden a una de las enseñanzas de Jesús: no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni escondido, que no haya de salir a la luz. (Marcos 4:22)

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Opinión

Hanói, la Embajadora y los Mineros Canadienses

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en

Rubén Zabala Moreta

Por: Rubén Moreta

La minera canadiense GoldQuest Mining Corp continúa con su proyecto genocida de explotar yacimientos auríferos en la provincia de San Juan. Innoble afán.

Con nuevos bríos, iniciando el año 2019, esa transnacional ha lanzado una ofensiva tratando de atraer e involucrar a los “líderes” de San Juan en este despropósito. Al efecto, acaba de realizar una resonante visita a este municipio la Embajadora de Canadá en el país, Sra. Shauna Hemingway, quien trata de hacerse la simpática e inocular en el liderazgo local la “conveniencia” de la explotación minera en este valle agrícola.

La alcaldesa Hanoi Sánchez Paniagua –personalmente- llamó y visitó a “personalidades” pidiendo le acompañaran a recibir a la ostentosa visitante.

La embajadora fue recibida con vítores y “alfombra roja” en el Palacio Municipal. Le confirieron lauros inmerecidos y prometió “favores” a algunos.

La señora Hanoi Sánchez no escarmienta: está sirviendo de lacaya a la embajadora canadiense y a quienes están detrás –los poderosos mineros de la Gold Quest- para querer imponernos el odiado y repulsivo proyecto minero del Romero, que matará la agropecuaria, enfermará la población, contaminará el Río San Juan y la Presa de Sabaneta, y por tanto, carece de licencia social para su puesta en vigencia.

¡Cabrón regalo envenenado nos quiere dar a los sanjuaneros y sanjuaneras el gobierno del compueblano Danilo Medina!

San Juan castigará en su momento a los felones. ¡No os desesperéis!

El autor es periodista.

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