Santo Domingo.- Para Marlenin Román, la comunicación nunca ha sido solo una profesión. Mucho antes de los micrófonos, la radio o la televisión, ya existía en ella una necesidad natural de conectar con las personas desde la palabra.
“Nací con eso en el diseño”, dice entre sonrisas al recordar cómo, siendo apenas una niña en Boca de Nigua, improvisaba pizarras para enseñarles a otros niños el proceso de la comunicación. Pero detrás de la voz segura, la dicción impecable y la experiencia profesional, existe una mujer profundamente marcada por la maternidad, la fe y el valor de la familia.

Quienes la conocen destacan su capacidad de conectar con las personas desde la escucha, la sensibilidad y una comunicación cercana que trasciende los medios.
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“Mis hijos son mi mayor motivación y el vínculo más importante de mi vida”
Madre de Alan Gabriel y Gabriela Camarena Román, Marlenin define la maternidad como la experiencia que más ha transformado su manera de ver el mundo. “Gran parte de mi vida ha estado enfocada en procurar su bienestar emocional, espiritual y humano”, expresa.
Asegura que una de las decisiones más importantes que tomó fue criar a sus hijos sustentada en valores cristianos, acompañamiento familiar y sensibilidad humana, elementos que heredó del hogar donde creció junto a sus padres, Mercedes Pinales y Efraín Román.
La iglesia, la palabra y la seguridad para hablar
Aunque hoy domina escenarios, cabinas y eventos multitudinarios, Marlenin reconoce que gran parte de esa seguridad nació dentro de la iglesia. “Creo que la iglesia fue una escuela para mí en términos de comunicación”, afirma.
Participar desde joven frente a públicos le ayudó a vencer el miedo escénico y a entender que la voz no es solamente técnica, sino también empatía, cercanía y propósito.

Una carrera construida desde la autenticidad
Su trayectoria incluye pasos por instituciones públicas, medios de comunicación como El Nuevo Diario y espacios radiales como Z101 y Radio Renuevo, además de experiencia en televisión, comunicación institucional y maestría de ceremonias.
Sin embargo, asegura que la verdadera seguridad llegó cuando dejó de intentar parecer algo y comenzó a comunicarse desde quien realmente es. “Hoy cualquiera puede tener una plataforma, pero no cualquiera logra credibilidad”, sostiene.
Afirma que la autenticidad sigue siendo uno de los activos más valiosos en tiempos de sobreexposición digital.
Esa visión ha comenzado a tomar forma en una nueva etapa profesional enfocada en conversaciones más humanas y profundas, alejadas de lo superficial y centradas en la verdad de las personas.

El dolor que transformó su vida
La pérdida de su madre en 2024 marcó profundamente su vida emocional. La describe como su mayor ejemplo de amor, entrega y servicio. Años antes también enfrentó la muerte de su padre, experiencias que reforzaron todavía más su fe y su sensibilidad humana.
“Creo que quien predica a Cristo debe parecerse también a Él en la manera de tratar a los demás”, expresa.
En medio de una época donde muchas veces la comunicación parece acelerada y superficial, Marlenin apuesta por conversaciones más humanas, auténticas y cercanas, visión que forma parte del nuevo proyecto comunicacional que actualmente desarrolla.
Más allá de los medios, asegura que hoy su mayor interés es construir espacios donde las personas vuelvan a sentirse escuchadas, comprendidas y conectadas desde la verdad. “La gente no necesita solamente información. También necesita sentirse escuchada”, afirma.

Marlenin y sus hijos
FUENTE: https://elnuevodiario.com.do/