En la actualidad, también los denominados pasoleros utilizan las calles Independencia esquina Fructuoso Rodríguez y Tres de Julio, entre otras, para realizar competencias en horas de la tarde, sin que en esos momentos aparezca un agente de la Digesett que detenga esta práctica de esos jóvenes.
MAO, VALVERDE, República Dominicana: – El desorden de los motoristas en el tránsito se ha convertido en un problema para conductores y peatones, mientras las autoridades conviven junto a ellos y dan muestra hasta de complicidad, según denunciaron residentes en el barrio Enriquillo,. del municipio de Mao.
Los quejosos dijeron que los motoristas, sobre motoconchos y margariteros, en la mayoría de los casos son personas irrespetuosas, abusadoras y capaces de apandillarse ante el menor incidente, aunque sea provocado por ellos.

En la actualidad, también los denominados pasoleros utilizan las calles Independencia esquina Fructuoso Rodríguez y Tres de Julio, entre otras, para realizar competencias en horas de la tarde, sin que en esos momentos aparezca un agente de la Digesett que detenga esta práctica de esos jóvenes.
Ciudadanos contradicen al presidente Luis Abanador sobre costo de comida y pobreza
La República Dominicana, un país que frente a los foros internacionales es sinónimo de excelente destino turístico, a pesar de esto sufre de un mal que las autoridades no han podido controlar: El desorden en el tránsito vehicular y la falta de educación vial y civismo.
Resulta paradójico que, a pesar de tener la Ley 63-17 sobre Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, que establece en sus artículos del 75 al 79 las exigencias para conducir motocicletas, si analizamos esta ley de modo general, no se identifica en ningún artículo exenciones o tratamientos especiales para aquellos que cometen infracciones de tránsito.
Aseguran que esos motoconchistas, los llamados deliverys de colmados, comida rápida y otros que utilizan ese tipo de vehículos para cometer sus fechorías, son actualmente uno de los grandes tormentos de la familia Maeña en campos y ciudades, y lo peor es que las autoridades no les han prestado la atención debida.
Con sus destempladas y sistemáticas violaciones a las leyes del tránsito, los motoristas se ganan la aborrecible fama de ser “armas de destrucción masiva” contra la ciudadanía.
Los lugares donde están instalados los escasos semáforos que hay en las calles de Mao, en vez de servir de ordenamiento vehicular, se convierten en un caos, debido a que con regularidad desde motoconchistas, empleados privados hasta los llamados deliverys irrespetan la señal en rojo que establece que debe detenerse.
Los Maeños cifran sus esperanzas en que el Alcalde electo, Yohendy Jiménez, conocedor de la realidad del desorden, para que cuando asuma su cargo detenga dichas actividades.
Fuente: https://elnuevodiario.com.do
