El gobierno encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez impulsa ahora una narrativa enfocada en “el inicio de una nueva etapa”, lema utilizado para celebrar sus primeros 100 días de gestión. La nueva estrategia marca distancia del discurso radical que predominó durante el mandato de Maduro y evidencia un cambio de prioridades políticas y económicas.
CARACAS, VENEZUELA: Durante años, el rostro de Nicolás Maduro dominó la escena pública venezolana. Aparecía en cadenas de televisión, murales, pancartas oficiales y hasta en juguetes distribuidos en comunidades populares. Sin embargo, meses después de su captura por fuerzas estadounidenses, la imagen del exmandatario comienza a desaparecer silenciosamente del panorama político y propagandístico del país.
El gobierno encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez impulsa ahora una narrativa enfocada en “el inicio de una nueva etapa”, lema utilizado para celebrar sus primeros 100 días de gestión. La nueva estrategia marca distancia del discurso radical que predominó durante el mandato de Maduro y evidencia un cambio de prioridades políticas y económicas.

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Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados el pasado 3 de enero y trasladados a una prisión en Nueva York bajo acusaciones vinculadas al narcotráfico. Tras su arresto, el chavismo promovió campañas masivas exigiendo su liberación, incluyendo enormes carteles con el mensaje “Los queremos de vuelta” y movilizaciones populares en varias ciudades del país.
El chavismo reduce la presencia pública de Maduro
Con el paso de los meses, esas manifestaciones se han debilitado. Los discursos oficiales ya casi no mencionan al exgobernante y su figura desapareció de la televisión estatal. Analistas consideran que este distanciamiento responde a la nueva relación política entre Caracas y Washington.
“Hemos visto cómo la figura del expresidente Nicolás Maduro ha venido siendo retirada de los espacios públicos”, explicó Eduardo Valero Castro, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela. Según el académico, el fenómeno refleja “una nueva intencionalidad en la política venezolana” alineada con los intereses continentales de Estados Unidos.
Rodríguez, bajo fuerte presión internacional, se ha enfocado en impulsar reformas energéticas y mineras favorables a empresas estadounidenses. Además, promovió medidas de amnistía para la liberación de presos políticos, una decisión que ha sido vista como un intento de mejorar las relaciones diplomáticas con Washington.
Crecen las fracturas internas en el oficialismo
Aunque Rodríguez insiste en que fue “leal hasta el último segundo” a Maduro, sectores radicales del chavismo la acusan de haber cedido ante la influencia estadounidense. Las críticas más fuertes provienen del ala dura del movimiento bolivariano.
El exdiputado Mario Silva calificó la nueva línea política como una subordinación a Washington. “Esto nos convertía en un vulgar protectorado de Estados Unidos”, afirmó en una reflexión pública dirigida al ministro de Interior, Diosdado Cabello.
Las declaraciones de Silva provocaron reacciones dentro del chavismo y dejaron al descubierto tensiones internas que durante años permanecieron ocultas. Mientras algunos sectores exigen mantener viva la campaña por el regreso de Maduro, otros consideran que la prioridad debe ser la estabilidad política y económica del país.
Estados Unidos gana influencia en Venezuela
El reconocimiento de Washington a Rodríguez como presidenta encargada cambió el tablero político venezolano. Expertos sostienen que el chavismo se vio obligado a aceptar una convivencia bajo tutela estadounidense para garantizar su supervivencia.
El politólogo Jesús Castillo-Molleda considera que Maduro dejó de representar estabilidad para el oficialismo. A su juicio, si la economía mejora bajo la administración de Rodríguez, la figura del exmandatario podría ser olvidada más rápido de lo esperado.
En sectores populares aún persiste el respaldo simbólico hacia Maduro, aunque con menor intensidad. Militantes chavistas consultados defienden las negociaciones diplomáticas impulsadas por Rodríguez y aseguran que continúan trabajando para lograr el regreso del líder depuesto.
Mientras tanto, el aparato propagandístico del oficialismo comienza a construir una nueva figura de liderazgo. En las calles y actos políticos surge ahora un nuevo lema que busca reemplazar la era Maduro: “Delcy, avanza, tú tienes mi confianza”.
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