LA HABANA, CUBA. – La sombra de una posible intervención militar de Estados Unidos sobre Cuba vuelve a cobrar fuerza este viernes, cuando se cumplen 65 años del fallido desembarco en Bahía de Cochinos, en un contexto global y local profundamente distinto.
El 17 de abril de 1961, cerca de 1.500 exiliados cubanos, entrenados y financiados por Washington, intentaron derrocar al gobierno liderado por Fidel Castro. La operación terminó en un fracaso que marcó la historia de la isla y las relaciones bilaterales.
Seis décadas después, informes de medios estadounidenses indican que el Pentágono estaría elaborando planes para una eventual operación militar. A esto se suma que el presidente Donald Trump sugirió recientemente que su atención podría centrarse en Cuba tras el conflicto con Irán.
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Cuba llama a prepararse
Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel instó a la población a mantenerse alerta ante una posible “agresión militar”. En un acto público, aseguró que el país no desea la guerra, pero debe estar listo para enfrentarla si fuese necesario.
El mensaje refleja un clima de creciente tensión política, donde la retórica defensiva vuelve a ocupar un lugar central en el discurso oficial cubano.
Un conflicto con raíces históricas
El historiador Fabio Fernández, de la Universidad de La Habana, sostiene que la esencia del conflicto entre ambos países permanece intacta. Según explica, se trata del choque entre la influencia geopolítica estadounidense y la decisión de Cuba de mantener su soberanía.
Sin embargo, advierte que los factores actuales difieren notablemente de los de 1961. Elementos sociales, políticos y militares han evolucionado, configurando un escenario más complejo.
Apoyo social y liderazgo en transformación
Durante los primeros años de la revolución, el gobierno contaba con un amplio respaldo popular. Hoy, ese consenso se ha debilitado en medio de una crisis económica persistente.
Fernández señala que, a diferencia de 1961, cuando gran parte de la población estaba dispuesta a defender el país activamente, actualmente existen sectores más distantes del gobierno que podrían reaccionar de forma menos beligerante ante un conflicto.
También destaca la ausencia de una figura de liderazgo comparable a Fidel Castro, cuyo carisma y capacidad estratégica marcaron aquella etapa histórica.
Un tablero geopolítico distinto
El contexto internacional ha cambiado de manera significativa desde la Guerra Fría. En 1961, el riesgo de una respuesta de la Unión Soviética actuó como freno para una intervención directa de Washington.
Hoy, ese factor de contención es mucho menor, lo que, según expertos, podría modificar los cálculos estratégicos de Estados Unidos.
En el plano militar, Cuba dispone de un sistema defensivo más desarrollado que el de entonces, aunque analistas advierten que su nivel de preparación podría no ser el mismo que en décadas pasadas.
Nacionalismo como factor clave
A pesar de las dificultades internas, Fernández subraya que persiste un fuerte sentimiento nacionalista en la isla. Este, afirma, podría convertirse en un elemento decisivo ante cualquier intento de intervención externa.
Ese “nacionalismo radical”, concluye, se fundamenta en la defensa de la soberanía y en la convicción de que ningún cambio impuesto desde el exterior garantizaría un futuro mejor para el país.
FUENTE: https://elnuevodiario.com.do/
