La medicina para el doctor Luis Antonio Cruz no es solo una profesión, sino una vocación marcada por la empatía y el deseo de tender la mano a quienes más lo necesitan. “Mi padre me enseñó que lo material es pasajero, que lo que realmente queda en la vida es ayudar al que más lo necesita; por eso mi compromiso siempre será con la gente humilde”, expresó con la serenidad que lo caracteriza. Consciente de la realidad social del país, asegura que “la salud debe ser un derecho, no un privilegio”, y ha hecho de esa convicción la guía de su vida profesional.
SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA. – La medicina para el doctor Luis Antonio Cruz no es solo una profesión, sino una vocación marcada por la empatía y el deseo de tender la mano a quienes más lo necesitan. “Mi padre me enseñó que lo material es pasajero, que lo que realmente queda en la vida es ayudar al que más lo necesita; por eso mi compromiso siempre será con la gente humilde”, expresó con la serenidad que lo caracteriza.
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Consciente de la realidad social del país, asegura que “la salud debe ser un derecho, no un privilegio”, y ha hecho de esa convicción la guía de su vida profesional.
Durante una entrevista para el Podcast Política Ligera de la plataforma de El Nuevo Diario, Cruz relató uno de los episodios que más lo marcaron en su carrera: el caso de un niño sordo al que no pudo ayudar. “La madre viajaba todos los días desde Valverde Mao, de 4 de la mañana a 5 de la tarde, con la esperanza de encontrar una solución. Me dolió tanto no poder hacer nada que me prometí buscar una salida, ya fuera interna o externa”, confesó conmovido. Un año después, la primera dama lanzó un plan de asistencia para niños en esa condición, lo que consideró un alivio y una respuesta a tantas necesidades.
Dr. Luis Antonio Cruz, Yineuri Díaz, Foto José Alberto Ramirez
Una vocación marcada por la empatía
Formado en medicina general y con estudios en gestión hospitalaria, Cruz ha dedicado su carrera a trabajar en sectores donde las carencias son más visibles. Actualmente dirige la Fundación Luis Antonio Cruz, institución que desarrolla 14 programas de ayuda social, entre ellos jornadas médicas gratuitas, asistencia a envejecientes, entrega de medicamentos y operativos quirúrgicos en zonas rurales del país.
Durante una entrevista en el Podcast Política Ligera, relató uno de los episodios más duros de su carrera: el caso de un niño sordo al que no pudo ayudar. “La madre viajaba todos los días desde Valverde Mao, de 4 de la mañana a 5 de la tarde, con la esperanza de encontrar una solución. Me dolió tanto no poder hacer nada que me prometí buscar una salida, ya fuera interna o externa”, confesó conmovido.
Un año después, la primera dama lanzó un plan de asistencia para niños con esa condición, lo que consideró un alivio y una señal de esperanza. “En ese momento entendí que a veces las respuestas llegan tarde, pero llegan”, expresó.
Sueños, medicina y labor social
Siguiendo los pasos de su padre, el reconocido doctor Cruz Jiminián, Luis Antonio ha consolidado una labor altruista a través de su fundación, que actualmente desarrolla 14 programas de ayuda, entre ellos uno dirigido a los envejecientes y otro que organiza operativos médicos en las zonas más vulnerables del país.
“¿Cómo le dice que no a una persona que ya ha tocado todas las puertas y se le ha negado?”, cuestiona. Esa sensibilidad es la que lo llevó a elegir la medicina por encima de otro sueño personal: ser piloto. “Ese era mi deseo, pero mi padre me dijo que lo hiciera después, como un hobby”, recordó con nostalgia.
Hoy reconoce que eligió la pista más difícil, pero también la más humana. “Yo no hago trabajo social para sacar algo, sino porque me satisface”, aseguró.
Llevar el apellido Cruz Jiminián supone un reto enorme. Para Luis Antonio, más que una presión, es un compromiso: “Mi padre sembró un camino de solidaridad que yo no puedo dejar morir. Él me enseñó que el verdadero éxito está en la gratitud de la gente, no en los reconocimientos”.
Hoy, con más experiencia y madurez, reconoce que su visión de futuro va más allá de su fundación. Cree en la necesidad de políticas públicas sólidas de salud y en un modelo de gestión que garantice acceso a todos los dominicanos, sin importar su condición económica.
“Yo no hago trabajo social para sacar algo, sino porque me satisface”, afirma con convicción.
fuente, https://elnuevodiario.com.do/