“Ya había otro señor que murió por culpa de eso. No fue al instante, pero falleció por los traumas que le causó. Esa puerta nunca fue reparada y ahora el resultado es mi nieto, que murió aplastado. Estaba irreconocible”, lamentó un familiar visiblemente afectado.
Haina, Republica Dominicana. Un niño de 10 años, identificado como Loaniel Campuzano Méndez, perdió la vida trágicamente luego de que le cayera una puerta de metal en las inmediaciones del Centro Diagnóstico de Salud, próximo al Centro Educativo José Reyes, de donde acababa de salir.
Según testigos, el menor se dirigía por la puerta trasera de la escuela cuando, al cruzar frente al centro diagnóstico, fue impactado por la estructura metálica, provocándole la muerte en el acto. Vecinos y familiares denunciaron que no es el primer caso similar, ya que años atrás, otra persona falleció como consecuencia de heridas provocadas por la misma puerta, sin que se le diera mantenimiento a la infraestructura.
“Ya había otro señor que murió por culpa de eso. No fue al instante, pero falleció por los traumas que le causó. Esa puerta nunca fue reparada y ahora el resultado es mi nieto, que murió aplastado. Estaba irreconocible”, lamentó un familiar visiblemente afectado.
Los familiares responsabilizan a las autoridades del centro educativo y del centro de salud por negligencia, ya que aseguran que habían advertido en reiteradas ocasiones sobre el mal estado de la puerta. Denunciaron además que el niño no recibió primeros auxilios en el lugar del accidente.
“Nos informaron que en el centro diagnóstico no había personal ni equipos para atenderlo. Tuvieron que esperar que llegaran las unidades del 9-1-1”, afirmaron vecinos del sector.
Otro reclamo reiterado por los comunitarios es la ausencia de transporte escolar en la zona. Indicaron que la ruta no cubre el trayecto hasta el centro educativo, obligando a los niños a caminar largas distancias o a pagar transporte en motocicletas, lo que representa un riesgo adicional.
“Esa puerta tiene casi dos años en mal estado. Es un descuido descomunal. Pedimos que asignen transporte escolar y también policías municipales para mayor seguridad”, expresaron.
El cuerpo del menor fue velado la tarde del sábado en la funeraria municipal del Carril de Haina.
“No sé cuándo sucedió”, asegura, y agrega que “desde jovencita me gustó ayudar a los niños. Quizás empezó cuando mi mamá murió y nos mandaron a mis hermanas y a mí a un orfanato”. Y ahí, aprendió que no se necesita tener la misma sangre para cuidar a alguien con el corazón, desde entonces, nació en ella el deseo de atender a otros.
SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA. – No por casualidad quienes han tratado con ellas les toman cariño como a una madre. No es una coincidencia que sus hijos digan, “Ve a mi casa, que en mi casa siempre hay comida; en mi casa siempre serás bienvenido”. Tratar con ellas es saber que tus hijos van a tener quien les corrija, les ame, les enseñe y les trate bien.
En cada comunidad hay mujeres que, sin proponérselo, acaban criando hijos que no fueron gestados en su vientre, no están en actas de nacimiento ni en libretas escolares, pero aparecen en los recuerdos de la infancia, en los consejos que salvaron a tiempo y las muestras de cariño que nunca se borran del corazón.
Son las madres del barrio. Las que nunca pidieron permiso para amar, ni necesitaban ser llamadas “mamá” para saberse necesarias.
Una de ellas es Amparo Cáceres de Adames, quien todavía se sorprende cuando le preguntan en qué momento pasó de ser una vecina más a una madre comunitaria.
“No sé cuándo sucedió”, asegura, y agrega que “desde jovencita me gustó ayudar a los niños. Quizás empezó cuando mi mamá murió y nos mandaron a mis hermanas y a mí a un orfanato”. Y ahí, aprendió que no se necesita tener la misma sangre para cuidar a alguien con el corazón, desde entonces, nació en ella el deseo de atender a otros.
Amparo Cáceres junto a su esposo, Celestino Adames, y una de las niñas que cuidó. Cortesía
Tiene tres hijos, pero han sido decenas los que ha cuidado, protegido y corregido con la firmeza de quien no le teme al cariño con límites.
Su herramienta más efectiva no es la voz, sino la mirada.
“Yo solo los miro, y ellos entienden que tienen que dejar lo que están haciendo. No sé, será un don que Dios me dio”, afirma.
Al preguntársele si pudiera tener un superpoder cuál le gustaría, habló de uno muy distinto al que cualquiera podría pensar: el de hacer que todos los niños vayan a la escuela. “Que las autoridades vayan casa por casa y vean por qué no están yendo. Que no se les quede ningún niño sin estudiar”, dice con esa mezcla de coraje y ternura que la caracteriza.
Madres sin título
Otra que conoce bien ese rol es María Montero, quien antes de ser enfermera ya era la “segunda madre” de muchos en su barrio. Lo suyo ha sido también una siembra de palabras y presencia, con un poder que, según dice, estaría en la mirada. “Esa mirada que detiene travesuras, pero que transmite reproche y complicidad al mismo tiempo”, explica.
A lo largo de los años ha visto pasar adolescentes con historias duras y destinos inciertos. Su mayor reto, expresa, ha sido convencerlos de que estudien, aunque sea una carrera técnica. “Algunos me hicieron caso y esto gracias al ejemplo y a las oraciones constante por ellos y convirtiéndome en su amiga, cómplice y ayudándolos en lo que necesitaban”.
María Montero, una mujer entregada que ha sabido ser madre para muchos pequeños de su sector.Cortesía
De ellos ha aprendido la resiliencia, la capacidad de resistir sin perder la risa, y hasta el lenguaje: “Tuve que aprenderme los términos y la jerga que usaban para acercarme a ellos”. Amparo, por su parte, nunca exigió títulos.
“Yo siempre les decía que me dijeran tía. Una vez una muchacha, ya grande y con su hija, me preguntó por qué no le enseñé a decirle mamá. Y le dije: ‘Con tía me basta’. Porque a veces las mamás se sienten celosas, y yo siempre quise respetar eso”.
Aun así, se emociona cuando la llaman por su nombre con cariño en la calle, cuando un niño que cuidó vuelve, como aquel joven que un día apareció en su puerta diciendo que quería vivir con ella. “No tuve corazón para decirle que no. Aunque luego tuve que entregarlo, por precaución, todavía hablamos. Él me llama, me escucha. Y eso me basta”.
El legado que no se mide en diplomas
Para estas mujeres, la maternidad comunitaria no se planifica. Nace del instinto, del corazón disponible y la voluntad de estar presente, aun cuando no hay una exigencia.
Ni Amparo ni María buscaban criar más allá de sus propios hijos, sin embargo, ambas han levantado generaciones que las recuerdan como parte fundamental de su crecimiento. Para ellas, ser madre del barrio no es un título, es su estilo de vida.
“La cirugía de mi esposo finalmente funcionó, y mi cuerpo ya estaba preparado para un embarazo natural, como resultado del tratamiento hormonal que tuve para la inseminación”, cuenta al recordar con una mezcla de asombro y ternura. “¡No lo esperábamos, pero mi chiquitín -un varón- llegó para completar el cuarteto!”, relata.
SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA. –Para muchas mujeres, convertirse en madre puede darse de forma espontánea, como tierra fértil donde la vida brota casi sin esfuerzo. Para otras, la historia es diferente: se enfrentan a un terreno árido, donde la esperanza parece desvanecerse. En esos casos, procedimientos médicos como la fertilización in vitro (FIV) o la inseminación artificial se transforman en un viento suave que susurra “todavía es posible”.
En la República Dominicana, la ciencia ofrece oportunidades a las mujeres para cumplir ese sueño profundamente anhelado.
La doctora Paola Disla Gómez, ginecóloga especialista en medicina reproductiva del Centro de Endocrinología Ginecológica y Reproducción Humana (CERHES), asegura que “las técnicas de reproducción asistida en el país han dado pasos gigantes, los laboratorios cuentan con un recurso humano preparado en su área; dicha preparación se realiza fuera del país y con tecnología moderna que permite el uso correcto de las diferentes técnicas y la conservación de gametos o embriones”.
Agradecida con la tecnología
Son estos avances científicos los que le regalaron a Angely Castillo, ingeniera civil de 45 años, lo que considera la bendición más grande de su vida: ser madre de cuatro niños. Con un brillo especial en los ojos, habla sobre el papel de la tecnología médica en su historia: “Dios pone la sabiduría en manos del hombre para ayudarnos. La ciencia fue un instrumento para cumplir el deseo más grande de mi vida”.
Desde su adolescencia, Angely había enfrentado dificultades médicas como quistes en los ovarios, ciclos menstruales irregulares y prolactina alta. A los 29 años, luego de cuatro años de matrimonio, comenzó la búsqueda intencional de un bebé, pero, a pesar de los intentos, el embarazo no llegaba.
Se sometió a un tratamiento de pastillas durante seis meses para estimular la ovulación, mientras que su pareja pasó por una cirugía para mejorar la calidad de sus espermatozoides, pero no mejoró el panorama en el tiempo que esperaban.
A los 32 años, logró quedar embarazada gracias a la inseminación artificial. Este procedimiento, que forma parte de las técnicas de reproducción asistida, utiliza la tecnología para seleccionar en un laboratorio los espermatozoides con mejor movilidad y, tras preparar a la mujer, se introducen en el útero de forma controlada, para facilitar la fecundación.
Lo que Angely no imaginaba era la sorpresa que recibiría durante la primera sonografía: cuatro embriones latían en su interior. “Fue un proceso donde todo se fue dando según la voluntad de Dios. Quedé embarazada en el primer intento. Uno no sobrevivió, pero mis trillizos llegaron sanos y fuertes”, recuerda con añoranza.
Pero su historia no terminó ahí. Un año y seis meses después, cuando estaba adaptándose al ritmo de la maternidad múltiple, la vida le dio otra sorpresa: estaba embarazada otra vez y esta vez de forma natural.
“La cirugía de mi esposo finalmente funcionó, y mi cuerpo ya estaba preparado para un embarazo natural, como resultado del tratamiento hormonal que tuve para la inseminación”, cuenta al recordar con una mezcla de asombro y ternura. “¡No lo esperábamos, pero mi chiquitín -un varón- llegó para completar el cuarteto!”, relata.
Angely Castillo se siente agradecida de Dios por darle la sabiduría y los medios a los doctores que les ayudaron a ella y a su esposo ser padres de sus hermosos hijos.Cortesía
“Nos ayudó mucho el apoyo de nuestros padres y hermanos, nunca nos dejaron solos. Fue una experiencia muy linda. Si me preguntan si lo repetiría, diría que sí sin pensarlo. Si pudiera, tendría otro”, asegura con convicción.
Así, la vida le regaló el equilibrio perfecto: dos niñas y dos niños que hoy llenan su vida de amor. Afirma que: “cada día es una nueva aventura, y aunque a veces todo parece caótico, miro a mis hijos y todo cobra sentido”.
Vive agradecida con la ciencia y con Dios. “Al convertirme en madre, experimenté un sentimiento de amor profundo e incondicional. Mis hijos son mi motor, mi orgullo, y por ellos vivo cada día”, confiesa.
Uno de los principales psiquiatras del Servicio Nacional de Salud británico ha resaltado la oposición de los médicos a castrar a seres humanos por cuestiones éticas y porque no está probada su eficacia. También los padres de víctimas de violación se han quejado que ni con la castración los violadores deberían poder salir antes de tiempo y que se estaría dando un mensaje de impunidad a los agresores.
FRANCIA. – La ministra de Justicia británica, Shabana Mahmood, ha ampliado una prueba piloto de castración química voluntaria a criminales sexuales a otras veinte prisiones de todo el país. La ministra ha destacado los resultados positivos por ahora y ha abierto las puertas a aprobar la castración obligatoria.
Este proyecto, aún en fase de discusión, se basa en un experimento iniciado en 2022 en varias prisiones del suroeste de Inglaterra, donde se ofrecen tratamientos inhibidores de la libido de forma voluntaria.
"El informe recomienda continuar con el proyecto piloto de tratamiento farmacológico para gestionar los trastornos del deseo sexual problemático", dijo Shabana Mahmood a los diputados.
"Iré más lejos con un despliegue nacional, empezando en dos regiones y cubriendo 20 prisiones. Y estoy estudiando la posibilidad de hacer obligatorio este sistema", añadió.
El contexto es la superpoblación de las cárceles británicas que provoca la liberación temprana de presos tras cumplir apenas un tercio de las condenas. La ministra cree que si están castrados los criminales sexuales también podrían ser liberados antes de tiempo y así ganar espacio.
Interrogado al respecto, el portavoz del Primer Ministro, Keir Starmer, subrayó que "las pruebas científicas son claras de que los tratamientos químicos pueden ser eficaces para tratar a delincuentes peligrosos, y por eso estamos ampliando su uso".
La castración química se administra mediante dos fármacos que incrementan la generación de serotonina y reducen la producción de testosterona, además de un trabajo psicológico. Ya se lleva a cabo la castración voluntaria en Alemania y Dinamarca y la obligatoria en Polonia. Sin embargo, no será tan fácil en Reino Unido.
Uno de los principales psiquiatras del Servicio Nacional de Salud británico ha resaltado la oposición de los médicos a castrar a seres humanos por cuestiones éticas y porque no está probada su eficacia. También los padres de víctimas de violación se han quejado que ni con la castración los violadores deberían poder salir antes de tiempo y que se estaría dando un mensaje de impunidad a los agresores.
La propuesta es una de las vías mencionadas en el informe independiente sobre la imposición de penas a los delincuentes publicado el jueves, que estima que el país carecerá de 9.500 plazas penitenciarias a principios de 2028.
A 31 de marzo de 2025, 14.863 personas cumplían penas de prisión por delitos sexuales en Inglaterra y Gales, lo que representa alrededor del 21% de la población reclusa adulta.
En Francia, también forma parte del abanico de tratamientos que pueden decidirse en el marco de un seguimiento socio judicial o de una libertad condicional. Sin embargo, lo prescribe un médico, no los tribunales penales.
“Esta ligera diferencia al momento del nacimiento contribuye a mantener ese equilibrio. En la población total, que incluye niños y adultos, esta proporción tiende a ser cercana a 101 hombres por cada 100 mujeres, lo que indica que la proporción por sexo tiende a igualarse con el tiempo”, cita la ONE.
Santo Domingo, Republica Dominicana. – La natalidad en República Dominicana ha presentado una baja notoria en los últimos 10 años con un descenso en la cantidad de nacimientos ocurridos y registrados en 2024, respecto a los registrados en el 2014.
El último año el registro civil reportó 137,946 nacimientos, mientras que en el 2014 esta cifra se ubicaba en 176,766, es decir 38,820 menos, conforme revela el Anuario de Estadísticas Vitales de 2024 de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).
El informe revela que al igual que años anteriores esperan que el número de nacimientos de 2024 aumente cuando sean agregados los registrados fuera de plazo, como ocurrió en el 2023, que aumentó en un 5%.
Esta tendencia de disminución solo fue interrumpida en el 2019 y 2018, donde se registraron 182,557 y 178,901 nacimientos respectivamente. En tanto que en los demás años las estadísticas revelan cómo ha caído la natalidad en el país.
En el 2015 se registraron 172,192 nacimientos; en el 2015 unos 163,327; para 2017 registraron 172,430; en 2020 (164,565); 172,457 en el 2021 y para 2022 unos 172,074.
Más hombres que mujeres
En cuanto al sexo de los recién nacidos, el 51.05% de estos son hombres; el 48.95% corresponden a mujeres y un 0.04 es de sexo no declarado.
En índice de masculinidad se representa en un 104.28 métrica dentro del rango esperado que es cercano a 105 niños por cada 100 niñas.
Que nazcan más niños que mujeres permite que esto se iguale en el tiempo, según precisa la ONE, ya que históricamente se ha observado una mayor mortalidad masculina a lo largo de la vida, como en el año estudiado (2024), donde 24,271 hombres fallecieron frente a las 17,649 defunciones de mujeres.
“Esta ligera diferencia al momento del nacimiento contribuye a mantener ese equilibrio. En la población total, que incluye niños y adultos, esta proporción tiende a ser cercana a 101 hombres por cada 100 mujeres, lo que indica que la proporción por sexo tiende a igualarse con el tiempo”, cita la ONE.
Nacionalidad de la madre
Madres dominicanas continúan dominando los registros con un 83.37% por nacimientos de dominicanas, y las haitianas ocuparon el 15.80%.
Mientras que en menor porcentaje están las venezolanas (0.41%); otros países (0.24%); colombianas (0.07%); estadounidenses (0.06%) y las que no declararon su nacionalidad al momento del registro (0.05%).
Edad de la madre
La edad promedio de las madres que dieron a luz en el 2024 fue de 27.40 años, destacándose que el 75.44% de los nacimientos ocurrieron en mujeres con edades comprendidas entre los 20 y 34 años.
Aunque se representa este incremento en el promedio de edad de la madre, hubo nacimientos de mujeres menores de 15 años, representando el 0.42% del total de alumbramientos.
Porcentualmente lidera el rango de 25 a 29 años (27.75%), seguido de las de 20 a 24 años (26.70%); 30 a 34 años (20.99%); 15 a 19 años (11.16%); 35 a 39 años (9.81%); no declararon su edad al momento del registro (0.83%); menores de 15 años (0.42%), mientras que las de 45 a 49 años (0.12) y mujeres mayores de 50 años o menos representan un 0.01%.
Estado civil
El 86.26% de las mujeres que se convirtieron en madre en 2024 declararon ser solteras. Sumando 118,995, aunque la ONE aclara que esta condición no define que estas mujeres puedan estar en unión libre.
17,993 madres en cambio declararon ser casadas, para un 13.04%, en tanto 958 no declararon su estado civil para un 0.69%.
En base a esto, la entidad señala patrones en cuanto al estado civil y edades de las mujeres madres, puesto el 29.10% de las solteras tienen entre 20 y 24 años; el 34.61% de las casadas tienen entre 30 y 34 años y el 29.85% que no declaro su estado civil tiene entre 25 y 29 años.
Esto revela que las mujeres entre 20 y 29 años son tendentes a ser madres solteras, abarcando el 56.40% del total, mientras que las casadas postergan la maternidad con el pico más alto de edades de 25 a 34 años, representando el 65.28% del notal de nacimientos entre mujeres casadas.
Nacimientos por provincias
Las provincias que registraron mayor tasa de natalidad son Barahona (22.435), el Distrito Nacional (20.90%) y San Juan (19.71%), mientras que Independencia (7.62%), Dajabón (10.16%) y Monte Cristi (10.2%), se colocan en el mapa como las localidades con tasas de natalidad más bajas.
En tanto, que las provincias con mayor natalidad por residencia de la madre son Pedernales, Barahona y San José de Ocoa, con 19.99, 17.45 y 16.78 nacimientos por cada mil habitantes, mientras que las tres provincias con las tasa más bajas de natalidad son Duarte (7.02), Distrito Nacional (7.93) y Dajabón (8.93).
“Este cambio refleja una disminución relativa del 60.47% en el período analizado, lo que sugiere una transformación significativa en la dinámica de la maternidad adolescente”, destaca la ONE.
Santo Domingo, Republica Dominicana. – El embarazo en adolescentes continúa dando estadísticas que exponen cómo se vulnera el correcto desarrollo de las menores antes de alcanzar la mayoría de edad.
En el año 2024 se registraron 585 niñas entre 11 y 14 años que se convirtieron en madres.
De esta cantidad dos niñas tenían 11 años; 17 tenían 12; unas 124 tenían 13 años y 442 eran adolescentes de 14 años, según revela el Anuario de Estadísticas Vitales de 2024 de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).
Este grupo forma parte de los 15,977 nacimientos que registraron las mujeres de 19 años o menos que se convirtieron en madre en el 2024, equivalente al 11.58% del total de alumbramientos del pasado año (137,946).
En cuanto a las adolescentes de 15 años, 1,140 se convirtió en madre en el 2024; las de 16 registraron 2,007 alumbramientos y las de 17 años unos 2,916. Las jóvenes de 18 (4,044) y las de 19 son las que más registran dentro de este grupo con 5,285.
En ese sentido, la edad promedio de las madres menores de 20 años para ese año fue de 17.53 años, edad ligeramente por debajo de la mayoría de edad en el país.
Conforme a la ONE, este grupo ha presentado una tendencia disminuyente, respecto al 2012 donde representaba el 23.57% del total con 40,417 nacimientos.
“Este cambio refleja una disminución relativa del 60.47% en el período analizado, lo que sugiere una transformación significativa en la dinámica de la maternidad adolescente”, destaca la ONE.
Si bien la entidad resalta la baja, agrega que estos datos tomados del Registro Civil pueden representar una disminución real o podrían ser un subregistro, debido a la falta de documentación de las madres, ya que para hacer la declaración el declarante debe contar con una cedula de identidad.
Menor en últimos 10 años
El porcentaje de 2024 refleja una tendencia disminuyente de embarazo adolescente en los últimos 10 años, baja que se ha presentado de forma escalonada conforme al informe de la ONE.
El 2014 fue el año de mayor porcentaje con 20.12%; en 2015 este grupo ocupó el 18.81%; en 2016 (18.98%); 2017 (18.43%); en 2018 (17.55%); 2019 (16.74%); 2020 (15.31%); 2021 (14.26%); en el 2022 el porcentaje se ubicó en 12.98% y en 2023 un 12.17%.
En comparación del porcentaje de 2014 con el 11.58% del año pasado, el embarazo adolescente ha disminuido en un 8.54% en los últimos 10 años en República Dominicana.
“Es muy gratificante cuando puedes ayudar a una persona cuando se encuentra en una situación vulnerable y que en medio de la desesperación cuando llegamos a los servicios que vemos sus rostros, de no poder hacer nada, y nosotros, que contamos con las herramientas para ayudarlos, lo hacemos, es reconfortante”, expresó.
SANTIAGO, REPUBLICA DOMINICANA. –Con una profunda vocación de servicio, amor y entrega, es como mujeres del Cuerpo de Bomberos de Santiago realizan una labor diaria arriesgada y desafiante, donde han tenido que cambiarse el uniforme de madres por el de bomberas, sin dejar de lado ninguno de los roles.
Un caso que sirve de ejemplo es el de Yeniffer Acevedo, sargento mayor del Cuerpo de Bomberos de Santiago, quien con tan solo 16 años quiso comenzar su labor de servicio en la Cruz Roja, pero fue con la ayuda de un amigo que logró incorporarse a los bomberos, donde dice sentirse feliz de pertenecer a esta institución.
“Desde muy joven yo comencé a sentir el deber de ayudar y servir, por eso cuando vi la oportunidad con mi amigo, me integré como voluntaria”, expresó la joven que actualmente tiene 28 años y es madre de dos niños de cuatro y seis años.
Con más de una década de servicio, Yeniffer destaca como su parte favorita de su labor, es poder ayudar a una persona cuando lo necesita, enfatizando los momentos de desesperación que se vive en los servicios.
“Es muy gratificante cuando puedes ayudar a una persona cuando se encuentra en una situación vulnerable y que en medio de la desesperación cuando llegamos a los servicios que vemos sus rostros, de no poder hacer nada, y nosotros, que contamos con las herramientas para ayudarlos, lo hacemos, es reconfortante”, expresó.
Narra que siendo menor, cuando comenzó a formar parte de los bomberos, su madre siempre la apoyó pero tuvo temor de permitirle ingresar a la institución, debido al riesgo al que se exponen constantemente. Sin embargo, esto no fue obstáculo para que pudiera servir como tanto lo anhelaba.
Durante el periodo de sus embarazos, los vivió ejerciendo su labor y aunque su servicio se valía de asuntos administrativos, asegura tuvo procesos tranquilos gracias al apoyo de sus compañeros.
Con la misma vocación con la que sirve en los bomberos, Yeniffer ejerce su rol de madre, con determinación y un infinito amor hacia sus hijos, aprovechando cada momento libre para compartir con sus descendientes, llamándolo “tiempo de calidad”.
“Siempre que tengo un tiempo con ellos trato de aprovecharlo jugando, hablando y les dejo saber que cuentan conmigo”, dijo, señalando que resulta aún más difícil cuando se enferman y a pesar de eso, tiene que salir a ejercer su deber.
Yeniffer Acevedo, quien ingresó como voluntaria a los 16 años y actualmente tiene 28 años y 12 de servicio en el Cuerpo de Bomberos de Santiago.Fuente externa
Asimismo, cuenta que sus hijos se sienten orgullosos de tenerla como madre, ya que siempre que asiste a una reunión de la escuela o cuando ella llega a algún lugar con su uniforme, la admiran y le dejan saber a sus compañeros que su mamá es bombera.
“Eso es más que gratificante para mí”, indicó, palabra con la que describe toda su experiencia de servicio.
Yanerlin otra madre bombero
Yanerlin García es capitana del Cuerpo de Bomberos de Santiago, con 10 años de servicio, ingresó a sus 20, tras realizar una visita a la estación y salir de allí deseando formar parte de la institución.
“Mi interés fue algo de la nada, porque cuando yo conocí lo que se hace aquí, supe que quería formar parte”, expresó, tras afirmar que se integró automáticamente de manera activa, sin haber sido voluntaria.
Yanerlin García, es capitana del Cuerpo de Bomberos de Santiago, con 10 años de servicio.Fuente externa
Tres años más tarde, llega a su vida su hija, quien actualmente tiene 6 años, trayendo consigo nuevos retos y nuevas responsabilidades para Yanerlin, quien debido a su labor tiene una hora de salida, pero no de regreso.
Asimismo, narra que durante su etapa de embarazo se aferró tanto a su servicio que estuvo laborando hasta su último día de gestación.
“Yo di a luz un lunes y el sábado anterior todavía estaba aquí en la estación, trabajando. Fue una experiencia muy bonita porque mis compañeros siempre estuvieron conmigo en el proceso”, expresó asegurando que se sintió en familia durante todo el embarazo.
Admite que a pesar de lo difícil que resulta llevar ambos roles día tras día, agradece el apoyo incondicional de sus compañeros, quienes entre ellos, buscan la manera de que tanto ella como sus demás compañeras que también son madres, puedan estar presentes en ambos lados.
Tras su larga trayectoria como miembro del cuerpo de Bomberos de Santiago, Yanerlin narra que la parte más difícil es despedirse de su hija y de su madre, es no saber si regresará.
“Es lo más difícil, tener que salir y dejar a mi hija cuando me pregunta que a dónde voy y me dice: “cuídate mami, que regreses bien”, esa es la parte que me rompe”, narra García, asegurando que al mismo tiempo, le sirve como motivación para cuidarse y poder regresar con bien a su hogar, junto a su hija.