Otros de los consultados indicaron que durante este domingo día de las madres, visitarán las tumbas de sus progenitoras para llevarles flores. Con entusiasmo desde tempranas horas, decenas de personas acudieron a esa arteria comercial en busca del regalo de las madres de su entorno.
REPUBLICA DOMINICANA.- En la víspera de agasajar a las madres por su día, decenas de personas abarrotaron las principales arterias comerciales de Santo Domingo, mientras otros viajaron a distintos puntos del país para celebrar a ese ser especial.
Con entusiasmo desde tempranas horas, decenas de personas acudieron a esa arteria comercial en busca del regalo de las madres de su entorno.
Para agasajar a quienes describen como el ser más especial, decenas también se trasladaron a cientos de kilómetros para festejar junto a sus madres este domingo.
Otros de los consultados indicaron que durante este domingo día de las madres, visitarán las tumbas de sus progenitoras para llevarles flores.
Según el reporte preliminar de la Policía, la voz de alerta fue dada por un hermano del homicida- suicida quien al llegar a su residencia en la calle Mella del municipio de Haina, provincia de San Cristóbal, lo encontró ahorcado.
SAN CRISTOBAL, REPUBLICA DOMINICANA.- Un hombre le quitó la vida a su ex pareja y se suicidó la noche del viernes en el sector Quita Sueño del municipio de Haina, provincia San Cristóbal, un hecho que ha generado consternación y asombro entre familiares y vecinos que dicen nunca imaginaron ocurriría la tragedia.
Desconsolados familiares Judith Claribel Carela Cueva, de 47 años hoy lloran su muerte. De acuerdo a sus parientes, Carela Cueva murió a manos de su ex pareja Teodoro Ventura Labegar, de 58 años, cuando supuestamente le pidió que lo acompañara a un solar que ambos tenían a la venta, ya que, había una persona interesada en adquirirlo. Justo allí fue encontrado su cadáver estrangulado y amordazado entre los matorrales.
Según el reporte preliminar de la Policía, la voz de alerta fue dada por un hermano del homicida- suicida quien al llegar a su residencia en la calle Mella del municipio de Haina, provincia de San Cristóbal, lo encontró ahorcado.
Aunque el hecho ocurrió en horas de la mañana no fue hasta cerca de las 11:00 de la noche que encontraron ambos cadáveres.
La pareja tenía 21 años de casados y se había separado hace apenas seis meses. Los restos de Carela Cueva están siendo velados en la Funeraria Emilio Guante del sector Quita Sueño.
En el lugar donde fue encontrada Carela Cueva, también se hallaron una sombrilla y varias fotografías de niños.
También hizo un llamado a la población a colaborar con las autoridades, denunciando cualquier conexión irregular, y pidió a los organismos competentes actuar con firmeza ante estas violaciones.
Sabana Yegua, Azua –El alcalde de Sabana Yegua, Francis Abreu, condenó enérgicamente este sábado las conexiones ilegales al sistema de agua potable del municipio, presuntamente realizadas por personas que desvían el servicio para el riego agrícola.
Durante una rueda de prensa con medios locales, Abreu calificó la práctica como “inaceptable” y advirtió que pone en riesgo el abastecimiento del líquido para cientos de familias.
“No permitiremos que unos pocos perjudiquen el bienestar de toda la comunidad”, expresó.
El alcalde expresó su total respaldo al Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa) en sus esfuerzos por garantizar un suministro constante y eficiente en la zona.
También hizo un llamado a la población a colaborar con las autoridades, denunciando cualquier conexión irregular, y pidió a los organismos competentes actuar con firmeza ante estas violaciones.
«El que vota, elige en su estado quién lo gobernará, el que vota, elige su Asamblea Nacional para que legisle y defienda al pueblo, la soberanía nacional, la paz, la estabilidad interna, la recuperación económica plena y la prosperidad de todos y de todas», agregó el mandatario, que pidió votar «en familia» y con la comunidad.
Caracas, Venezuela.- El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, llamó a votar «por la paz y la vida» en los comicios regionales y legislativos de este domingo, que aseguró es la elección «número 32» que se celebra «en 26 años» en el país caribeño y en la que participará una minoría opositora.
«Llegó el domingo 25 de mayo, domingo bendito, de elección democrática y libre de Venezuela», afirmó el gobernante en una mensaje de audio transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).
Maduro indicó que en estos comicios se elegirán «gobernador o gobernadora» para 24 estados incluido el territorio del Esequibo, «285 diputados o diputadas de la Asamblea Nacional», y 24 consejos legislativos.
«El que vota, elige en su estado quién lo gobernará, el que vota, elige su Asamblea Nacional para que legisle y defienda al pueblo, la soberanía nacional, la paz, la estabilidad interna, la recuperación económica plena y la prosperidad de todos y de todas», agregó el mandatario, que pidió votar «en familia» y con la comunidad.
Las elecciones de este domingo se celebran diez meses después de las presidenciales de julio del año pasado, en las que la oposición mayoritaria, agrupada en la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), denunció un «fraude» y reclamó el triunfo de su líder Edmundo González Urrutia.
Maduro, proclamado ganador por el ente comicial -controlado por rectores afines al chavismo-, fue juramentado en enero pasado por el Parlamento, de mayoría oficialista, como presidente para el periodo 2025-2031.
El miércoles, la líder opositora María Corina Machado pidió a los ciudadanos quedarse en sus casas este domingo, al señalar que las elecciones de este 25 de mayo son «una farsa, una trampa».
Estos comicios han ocasionado una nueva fractura en el seno de la oposición, ya que un grupo minoritario, encabezado por el exgobernador Henrique Capriles, el exdiputado Juan Requesens y el gobernador del estado Zulia, Manuel Rosales, decidió presentar su candidatura, desatendiendo el rechazo expresado por la PUD hacia este proceso.
“Ya había otro señor que murió por culpa de eso. No fue al instante, pero falleció por los traumas que le causó. Esa puerta nunca fue reparada y ahora el resultado es mi nieto, que murió aplastado. Estaba irreconocible”, lamentó un familiar visiblemente afectado.
Haina, Republica Dominicana. Un niño de 10 años, identificado como Loaniel Campuzano Méndez, perdió la vida trágicamente luego de que le cayera una puerta de metal en las inmediaciones del Centro Diagnóstico de Salud, próximo al Centro Educativo José Reyes, de donde acababa de salir.
Según testigos, el menor se dirigía por la puerta trasera de la escuela cuando, al cruzar frente al centro diagnóstico, fue impactado por la estructura metálica, provocándole la muerte en el acto. Vecinos y familiares denunciaron que no es el primer caso similar, ya que años atrás, otra persona falleció como consecuencia de heridas provocadas por la misma puerta, sin que se le diera mantenimiento a la infraestructura.
“Ya había otro señor que murió por culpa de eso. No fue al instante, pero falleció por los traumas que le causó. Esa puerta nunca fue reparada y ahora el resultado es mi nieto, que murió aplastado. Estaba irreconocible”, lamentó un familiar visiblemente afectado.
Los familiares responsabilizan a las autoridades del centro educativo y del centro de salud por negligencia, ya que aseguran que habían advertido en reiteradas ocasiones sobre el mal estado de la puerta. Denunciaron además que el niño no recibió primeros auxilios en el lugar del accidente.
“Nos informaron que en el centro diagnóstico no había personal ni equipos para atenderlo. Tuvieron que esperar que llegaran las unidades del 9-1-1”, afirmaron vecinos del sector.
Otro reclamo reiterado por los comunitarios es la ausencia de transporte escolar en la zona. Indicaron que la ruta no cubre el trayecto hasta el centro educativo, obligando a los niños a caminar largas distancias o a pagar transporte en motocicletas, lo que representa un riesgo adicional.
“Esa puerta tiene casi dos años en mal estado. Es un descuido descomunal. Pedimos que asignen transporte escolar y también policías municipales para mayor seguridad”, expresaron.
El cuerpo del menor fue velado la tarde del sábado en la funeraria municipal del Carril de Haina.
“No sé cuándo sucedió”, asegura, y agrega que “desde jovencita me gustó ayudar a los niños. Quizás empezó cuando mi mamá murió y nos mandaron a mis hermanas y a mí a un orfanato”. Y ahí, aprendió que no se necesita tener la misma sangre para cuidar a alguien con el corazón, desde entonces, nació en ella el deseo de atender a otros.
SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA. – No por casualidad quienes han tratado con ellas les toman cariño como a una madre. No es una coincidencia que sus hijos digan, “Ve a mi casa, que en mi casa siempre hay comida; en mi casa siempre serás bienvenido”. Tratar con ellas es saber que tus hijos van a tener quien les corrija, les ame, les enseñe y les trate bien.
En cada comunidad hay mujeres que, sin proponérselo, acaban criando hijos que no fueron gestados en su vientre, no están en actas de nacimiento ni en libretas escolares, pero aparecen en los recuerdos de la infancia, en los consejos que salvaron a tiempo y las muestras de cariño que nunca se borran del corazón.
Son las madres del barrio. Las que nunca pidieron permiso para amar, ni necesitaban ser llamadas “mamá” para saberse necesarias.
Una de ellas es Amparo Cáceres de Adames, quien todavía se sorprende cuando le preguntan en qué momento pasó de ser una vecina más a una madre comunitaria.
“No sé cuándo sucedió”, asegura, y agrega que “desde jovencita me gustó ayudar a los niños. Quizás empezó cuando mi mamá murió y nos mandaron a mis hermanas y a mí a un orfanato”. Y ahí, aprendió que no se necesita tener la misma sangre para cuidar a alguien con el corazón, desde entonces, nació en ella el deseo de atender a otros.
Amparo Cáceres junto a su esposo, Celestino Adames, y una de las niñas que cuidó. Cortesía
Tiene tres hijos, pero han sido decenas los que ha cuidado, protegido y corregido con la firmeza de quien no le teme al cariño con límites.
Su herramienta más efectiva no es la voz, sino la mirada.
“Yo solo los miro, y ellos entienden que tienen que dejar lo que están haciendo. No sé, será un don que Dios me dio”, afirma.
Al preguntársele si pudiera tener un superpoder cuál le gustaría, habló de uno muy distinto al que cualquiera podría pensar: el de hacer que todos los niños vayan a la escuela. “Que las autoridades vayan casa por casa y vean por qué no están yendo. Que no se les quede ningún niño sin estudiar”, dice con esa mezcla de coraje y ternura que la caracteriza.
Madres sin título
Otra que conoce bien ese rol es María Montero, quien antes de ser enfermera ya era la “segunda madre” de muchos en su barrio. Lo suyo ha sido también una siembra de palabras y presencia, con un poder que, según dice, estaría en la mirada. “Esa mirada que detiene travesuras, pero que transmite reproche y complicidad al mismo tiempo”, explica.
A lo largo de los años ha visto pasar adolescentes con historias duras y destinos inciertos. Su mayor reto, expresa, ha sido convencerlos de que estudien, aunque sea una carrera técnica. “Algunos me hicieron caso y esto gracias al ejemplo y a las oraciones constante por ellos y convirtiéndome en su amiga, cómplice y ayudándolos en lo que necesitaban”.
María Montero, una mujer entregada que ha sabido ser madre para muchos pequeños de su sector.Cortesía
De ellos ha aprendido la resiliencia, la capacidad de resistir sin perder la risa, y hasta el lenguaje: “Tuve que aprenderme los términos y la jerga que usaban para acercarme a ellos”. Amparo, por su parte, nunca exigió títulos.
“Yo siempre les decía que me dijeran tía. Una vez una muchacha, ya grande y con su hija, me preguntó por qué no le enseñé a decirle mamá. Y le dije: ‘Con tía me basta’. Porque a veces las mamás se sienten celosas, y yo siempre quise respetar eso”.
Aun así, se emociona cuando la llaman por su nombre con cariño en la calle, cuando un niño que cuidó vuelve, como aquel joven que un día apareció en su puerta diciendo que quería vivir con ella. “No tuve corazón para decirle que no. Aunque luego tuve que entregarlo, por precaución, todavía hablamos. Él me llama, me escucha. Y eso me basta”.
El legado que no se mide en diplomas
Para estas mujeres, la maternidad comunitaria no se planifica. Nace del instinto, del corazón disponible y la voluntad de estar presente, aun cuando no hay una exigencia.
Ni Amparo ni María buscaban criar más allá de sus propios hijos, sin embargo, ambas han levantado generaciones que las recuerdan como parte fundamental de su crecimiento. Para ellas, ser madre del barrio no es un título, es su estilo de vida.
“La cirugía de mi esposo finalmente funcionó, y mi cuerpo ya estaba preparado para un embarazo natural, como resultado del tratamiento hormonal que tuve para la inseminación”, cuenta al recordar con una mezcla de asombro y ternura. “¡No lo esperábamos, pero mi chiquitín -un varón- llegó para completar el cuarteto!”, relata.
SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA. –Para muchas mujeres, convertirse en madre puede darse de forma espontánea, como tierra fértil donde la vida brota casi sin esfuerzo. Para otras, la historia es diferente: se enfrentan a un terreno árido, donde la esperanza parece desvanecerse. En esos casos, procedimientos médicos como la fertilización in vitro (FIV) o la inseminación artificial se transforman en un viento suave que susurra “todavía es posible”.
En la República Dominicana, la ciencia ofrece oportunidades a las mujeres para cumplir ese sueño profundamente anhelado.
La doctora Paola Disla Gómez, ginecóloga especialista en medicina reproductiva del Centro de Endocrinología Ginecológica y Reproducción Humana (CERHES), asegura que “las técnicas de reproducción asistida en el país han dado pasos gigantes, los laboratorios cuentan con un recurso humano preparado en su área; dicha preparación se realiza fuera del país y con tecnología moderna que permite el uso correcto de las diferentes técnicas y la conservación de gametos o embriones”.
Agradecida con la tecnología
Son estos avances científicos los que le regalaron a Angely Castillo, ingeniera civil de 45 años, lo que considera la bendición más grande de su vida: ser madre de cuatro niños. Con un brillo especial en los ojos, habla sobre el papel de la tecnología médica en su historia: “Dios pone la sabiduría en manos del hombre para ayudarnos. La ciencia fue un instrumento para cumplir el deseo más grande de mi vida”.
Desde su adolescencia, Angely había enfrentado dificultades médicas como quistes en los ovarios, ciclos menstruales irregulares y prolactina alta. A los 29 años, luego de cuatro años de matrimonio, comenzó la búsqueda intencional de un bebé, pero, a pesar de los intentos, el embarazo no llegaba.
Se sometió a un tratamiento de pastillas durante seis meses para estimular la ovulación, mientras que su pareja pasó por una cirugía para mejorar la calidad de sus espermatozoides, pero no mejoró el panorama en el tiempo que esperaban.
A los 32 años, logró quedar embarazada gracias a la inseminación artificial. Este procedimiento, que forma parte de las técnicas de reproducción asistida, utiliza la tecnología para seleccionar en un laboratorio los espermatozoides con mejor movilidad y, tras preparar a la mujer, se introducen en el útero de forma controlada, para facilitar la fecundación.
Lo que Angely no imaginaba era la sorpresa que recibiría durante la primera sonografía: cuatro embriones latían en su interior. “Fue un proceso donde todo se fue dando según la voluntad de Dios. Quedé embarazada en el primer intento. Uno no sobrevivió, pero mis trillizos llegaron sanos y fuertes”, recuerda con añoranza.
Pero su historia no terminó ahí. Un año y seis meses después, cuando estaba adaptándose al ritmo de la maternidad múltiple, la vida le dio otra sorpresa: estaba embarazada otra vez y esta vez de forma natural.
“La cirugía de mi esposo finalmente funcionó, y mi cuerpo ya estaba preparado para un embarazo natural, como resultado del tratamiento hormonal que tuve para la inseminación”, cuenta al recordar con una mezcla de asombro y ternura. “¡No lo esperábamos, pero mi chiquitín -un varón- llegó para completar el cuarteto!”, relata.
Angely Castillo se siente agradecida de Dios por darle la sabiduría y los medios a los doctores que les ayudaron a ella y a su esposo ser padres de sus hermosos hijos.Cortesía
“Nos ayudó mucho el apoyo de nuestros padres y hermanos, nunca nos dejaron solos. Fue una experiencia muy linda. Si me preguntan si lo repetiría, diría que sí sin pensarlo. Si pudiera, tendría otro”, asegura con convicción.
Así, la vida le regaló el equilibrio perfecto: dos niñas y dos niños que hoy llenan su vida de amor. Afirma que: “cada día es una nueva aventura, y aunque a veces todo parece caótico, miro a mis hijos y todo cobra sentido”.
Vive agradecida con la ciencia y con Dios. “Al convertirme en madre, experimenté un sentimiento de amor profundo e incondicional. Mis hijos son mi motor, mi orgullo, y por ellos vivo cada día”, confiesa.