Los delegados del Consejo Económico y Social (CES) en su informe final, concluyeron que la crisis en Haití ha incrementado la presión sobre la frontera y ha elevado los riesgos para la seguridad nacional de la República Dominicana. Se señaló que el deterioro institucional y el control limitado del territorio por parte de las autoridades haitianas favorecen el accionar de redes criminales dedicadas al tráfico ilícito de migrantes, armas, drogas y mercancías.
SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA.-Los delegados del Consejo Económico y Social (CES) en su informe final, concluyeron que la crisis en Haití ha incrementado la presión sobre la frontera y ha elevado los riesgos para la seguridad nacional de la República Dominicana.
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Se señaló que el deterioro institucional y el control limitado del territorio por parte de las autoridades haitianas favorecen el accionar de redes criminales dedicadas al tráfico ilícito de migrantes, armas, drogas y mercancías.
Además, el informe revela que la actual infraestructura de control y vigilancia fronteriza presenta brechas significativas en cobertura, equipamiento y personal, particularmente en pasos no autorizados.
La pertinencia de ampliar la capacidad de los cuerpos especializados, como el CESFRONT, y de dotarlos de tecnología de última generación fue uno de los puntos de mayor consenso.
En ese marco, se destacó la importancia de que los agentes de migración y militares cuenten con cámaras corporales (body cams) durante los operativos, garantizando así transparencia, legalidad y apego a los derechos humanos.
El debate resaltó que la seguridad nacional no puede limitarse a la respuesta operativa. Es imprescindible un fortalecimiento del Sistema Nacional de Inteligencia, con intercambio ágil y seguro de información entre instituciones, y con un enfoque preventivo que permita anticipar amenazas y actuar antes de que escalen.
También se discutió la importancia de articular las medidas de seguridad con el desarrollo de las comunidades fronterizas, para evitar que las condiciones de vulnerabilidad social sean aprovechadas por redes delictivas. Se reconoció que las operaciones de seguridad deben ir acompañadas de acciones de control migratorio, fiscalización aduanera y programas de desarrollo local.
Finalmente, la mesa coincidió en que la cooperación internacional, tanto la bilateral con Haití como la que se realiza a través de organismos multilaterales, es esencial para fortalecer las capacidades nacionales y abordar amenazas que trascienden la frontera. Todo esto debe implementarse bajo un marco de legalidad, proporcionalidad y respeto a los derechos humanos, garantizando que las medidas de seguridad protejan a la población sin afectar injustificadamente su vida cotidiana.
Defensa y control soberano del territorio nacional
La seguridad nacional comienza con el control efectivo del territorio, lo que exige una gestión integral de las fronteras y un despliegue estratégico de capacidades de defensa y vigilancia.
Por consiguiente, se acordó
-Completar la verja fronteriza en todo el territorio, incluyendo no solo la obra física sino también tecnológica-militar, tomando en cuenta las advertencias sobre la creciente capacidad logística de las redes de tráfico ilícito de migrantes y en las brechas de cobertura de los actuales mecanismos de vigilancia.
-Garantizar un presupuesto especializado para la seguridad fronteriza bajo la gestión del Ministerio de Defensa.
-Revisar y fortalecer el marco jurídico del Ministerio de Defensa, la Ley General de Migración núm. 285-04 y otras normas relacionadas con la gestión migratoria y fronteriza.
-Fortalecer la presencia de unidades militares y agencias de servicio en rutas comerciales clave de la frontera, con protocolos coordinados entre fuerzas.
Crear un Centro Nacional de Coordinación de Seguridad Fronteriza e Inteligencia como órgano técnico-operativo permanente para la vigilancia y respuesta rápida.
-Mantener mapeadas y protegidas las infraestructuras críticas del país, con protocolos específicos de seguridad física y cibernética.
-Desarrollar unidades especializadas de reacción rápida y una red de comunicación táctica de emergencia entre agencias.
Protección de infraestructuras críticas y respuesta ante amenazas híbridas
«La seguridad nacional requiere garantizar la operación continua de las infraestructuras estratégicas del país frente a riesgos físicos, cibernéticos o energéticos. En consecuencia se acordó: elaborar un Protocolo Nacional de Continuidad Operacional para infraestructuras críticas, que incluya planes de contingencia físicos, respaldo energético, rutas alternas y personal entrenado», explica el documento.
Así como fortalecer el marco jurídico que proteja las instalaciones vitales del país, incluyendo la tipificación del sabotaje como delito contra la seguridad nacional. Blindar la infraestructura energética en la zona fronteriza y desarrollar un “Muro Energético” que combine control físico, digital y uso de drones.
También crear un Sistema de Alerta Temprana para detectar presiones energéticas transfronterizas y responder a interrupciones críticas y establecer un Plan Nacional de Contención Energética Fronteriza que asegure el suministro ante posibles desvíos ilegales o picos de demanda.
Inteligencia estratégica, gestión de crisis y articulación interagencial. La anticipación, coordinación y respuesta oportuna ante amenazas requiere sistemas robustos de inteligencia, protocolos interinstitucionales y capacidad de gestión de crisis.
Medidas
-Fortalecer el sistema de coordinación interagencial entre Ejército de República Dominicana, Policía Nacional, DNCD, DNI, DGM, DGA y otras agencias.
-Crear un Observatorio Nacional de Inteligencia y Análisis de Riesgos que integre información diplomática, económica, militar y migratoria.
-Establecer una plataforma nacional de inteligencia georreferenciada con alertas predictivas, integrando bases de datos clave.
-Realizar censos de seguridad con registro biométrico obligatorio a ciudadanos extranjeros y repatriación inmediata si representan riesgo.
-Poner en marcha un sistema de monitoreo de bandas armadas, cruces ilegales y redes de tráfico humano o ilícito.
-Elaborar y actualizar planes de emergencia y realizar simulacros periódicos en zonas críticas con participación civil-militar.
-Establecer capacidades de gestión integrada de crisis para responder a escenarios como cierre de fronteras, desplazamientos masivos o bloqueos logísticos.
fuente, https://elnuevodiario.com.do/i







