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Opinión

¿Qué es ser un buen Docente?

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¿Qué es ser un buen Docente?
Maestra Luz Idania Mora López.

Por: Luz Idania Mora López.

La conceptualización del “buen maestro” se puede ubicar en el siglo XVII con John Locke, quien se refirió a un modelo de maestro deseable dentro del marco de su teoría educativa, modelo conformado por una serie de prescripciones sobre las maneras de actuar del maestro, congruentes con aspectos éticos, económicos, políticos y culturales predominantes entre los miembros de la sociedad a la que se pertenece. No obstante, se reconoce que años antes, Comenio, considerado pionero de la pedagogía, hizo alusión también a ese tipo de prescripciones deseables para mejora del docente.

Al revisar y analizar estos conceptos, es evidente que el quehacer docente y su cabal ejecución está bastante documentado y es conocido y comprendido por un amplio número de personas, por supuesto por los propios docentes. En cada uno de estos conceptos se hace referencia a las distintas dimensiones que deberá desarrollar un profesor que se considere “buen maestro”, las cuales podrían concretarse en tres campos: profesional, ético y humano; la ausencia y aplicación de alguno de ellos influirá de manera positiva o negativa en la formación de los estudiantes, lo cual hace al docente, en gran medida, responsable de su éxito académico y personal.

Según esto, se generan críticas alrededor del quehacer docente y estas hacen referencia a la falta de atención a algunos de estos elementos de los que hemos hablado y que son considerados, por un lado, necesarios para alcanzar el logro educativo y, por otro, indispensables para el reconocimiento social del docente y su quehacer.

Tomando en consideración lo antes citado podríamos considerar tres dimensiones 1- el docente nace, 2- el docente se hace, 3- el docente nace y se hace; y el que hacer docente se ve afectado por ello. Esto nos lleva a plantearnos una pregunta obligada: “¿El docente nace o se hace?”. Algunos autores plantean que la vocación es indispensable para el ejercicio de la profesión, lo cual no es privativo o exclusivo del quehacer docente, sino de cualquier profesión, al igual que hay otros autores que plantean que, como todo ejercicio profesional, se requiere formación y empeño.

Si pensamos en la idea de que se nace docente, es decir, que es la vocación la que determina ser o no un “buen maestro”, dejaríamos fuera a un conjunto de docentes que, sin tener inicialmente la vocación para serlo, se han convertido en ello a partir de un proceso de formación llegan a ser buenos profesores desde lo que se considera al menos en teoría serlo.

Autores como Gimeno Sacristán hablan de que solo en teoría hay un modelo de docente al cual aspirar, y la realidad dista mucho de ello. Y ante la pregunta “¿Existe un modelo docente al cual aspirar?”

Desde esta perspectiva, la existencia de un docente ideal (al menos en teoría) sigue
considerándose el objetivo por alcanzar, si se es maestro. Hay consenso alrededor de que un “buen maestro”, por la naturaleza de su quehacer, está comprometido no solo con la transmisión, generación sino también con la construcción de conocimientos, y más allá de ello con la educación en general, sino que involucra el desarrollo de varias dimensiones de su vida del individuo (social, política, cultural, profesional, emocional, ética y humana, familiar, económica, entre otras), las cuales deberá desarrollar en virtud de la incidencia que este tiene en múltiples y diversas dimensiones de la vida de los estudiantes, que es con quienes tiene contacto directo y permanente por tanto quienes definen su razón de ser (sin alumnos no hay maestro y sin maestros no hay alumnos).

Por tanto, los buenos docentes estimulan a sus estudiantes para que lean y estudien de manera independiente (sean autónomos en la construcción del conocimiento), y siempre les dan oportunidad de que se expresen. Un buen maestro es empático, paciente, tiene sentido del humor, pero nunca inhibe a un alumno, nunca lo ridiculiza.

Para ser un buen docente existen una serie de aptitudes, actitudes, destrezas, cualidades, y habilidades que este debe poseer, ya que un buen maestro es la base de una educación de calidad y exitosa, para que esto sea posible se precisa tener una serie de habilidades personales y profesionales. Porque enseñar no es solo transferir conocimientos, es mucho más, se trata de saber crear las condiciones necesarias para que los alumnos aprendan a pensar y a construir su propio conocimiento sobre el mundo que les rodea y poder ser capaz de transformar su realidad.

La autora reside en San Juan de la Maguana,  es Orientadora Escolar.
Psicóloga Educativo y del Desarrollo Humano.
Neuropsicologa aplicada a la Educación.

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