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Casi pierden las vidas por un pedazo de caña

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foto Emiliano

Por: Emiliano Reyes Espejo.

Cuando el haitiano emergió desnudo desde unos cañaverales a mediodía, en pleno sol candente y extremadamente abrasador, y nos ofreció cañas de azúcar peladas para que mitiguemos el hambre, vimos el gesto como la salvación.

No pensamos nunca que esta acción aparentemente humanitaria nos aproximaba a la muerte.

Éramos, mi primo Papito, ya un joven, y yo, un niño enfilando pasos hacia la adolescencia que nos juntamos para recorrer algunos bateyes en la bicicleta de mi padre, con canasto delantero y “freno de torpedo” o contra pedal (que frena tirando para atrás los pedales). Avanzábamos por un camino vecinal o “carril” rodeado de cañaverales, de lado a lado, que nos llevaría desde el Batey 6 hasta el Batey 7, dos asentamientos de braceros haitianos pertenecientes al ingenio Barahona.

-“Dominiquén, dominiquén, vení paleo, vení paleo, acerqué a mí dominiquén”, expresó este hombre de color negro, de casi seis pies y bien dotado según se observó en su desnuda naturaleza. Sigiloso, salió desde el cañaveral, se nos acercó con una caña pelada en una mano y una filosa mocha en la otra.

– ¿Queré cañe, queré cañe domniquén? Yo pa´ dá cañe, vení paleo…”, dijo el hombre visiblemente extranjero, de nacionalidad haitiana. Se dirigía a nosotros con una extraña y casi inentendible mezcolanza de idiomas, algo de español y mitad patois o patuá (“mezcla de francés y lengua de origen africano que se habla en Haití”).

Papito, sobrino de mi padre y que se criaba en nuestra casa debido a la muerte prematura de su madre, dio un frenazo a la bicicleta. Se detuvo a tomar la caña pelada que “generosamente” nos ofreció el desconocido.

Yo, particularmente, acepté participar en estas andanzas por pura aventura infantil. No sabía nada de las ideas que tenía Papito en su mente de querer fabricar escopetas ni nada que se le parezca, pero éste me convenció de que le acompañara a buscar piezas en “cementerios” de tractores y otras máquinas viejas que yacían, algunas abandonadas y otras para reparaciones en amplios solares de bateyes pertenecientes al ingenio Barahona.

Con el tiempo valoramos esto como una acción temeraria, peligrosa, que la hacíamos como muchacho al fin, sin medir las consecuencias. Nos aventuramos, yo un pequeño mozalbete y mi primo, que tenía más edad, que era casi un hombrecito “hecho y derecho”.

Él tenía un solo interés, conseguir sus tubos y piezas para fabricar sus escopetas. Por eso no fue casual que me llevara a estos recorridos, su interés surgía a partir de que éste quería que yo cogiera a escondida la bicicleta de mi padre Eloy para acompañarlo a realizar estas aventuras por los bateyes.

La bicicleta no solo poseía un impresionante freno que sonaba como el “de un carro”, sino que tenía la novedad de que se accionaba dando para atrás a los pedales y contaba con un amplio canasto en la parte delantera que se usaba para colocar allí sacos de panes, bombones y “biembesabes” que se producían en las dos panaderías de la familia para venderlos en bateyes y cañaverales, especialmente a braceros haitianos.

Un día nos internamos en los depósitos de máquinas viejas y abandonadas que tenía el ingenio en el Batey 6. El primo, segueta en manos, recortaba pedazos de tubos de hierro a estas máquinas que estaban aparentemente inservibles, los cuales luego usaba en la fabricación de “escopetas caseras”.

No sé dónde aprendió a fabricar estos artefactos, pero admiraba a mi primo porque éste tenía muchas inquietudes juveniles.

En esta oportunidad fuimos a unos depósitos de tractores y vagones viejos del ingenio en Batey 6, un guarda campestre que vigilaba el lugar nos sorprendió cortando un tubo a un tractor abandonado y nos mandó un alto, corrimos apresurados y éste nos disparó dos “cartuchazos” con su escopeta de reglamento. Al parecer hizo las andanadas hacía arriba para espantarnos u obligarnos a detenernos, porque no resultamos impactados con ninguna de las dos descargas.

Nos dimos tremendo susto, pero eso, sin embargo, no nos arredra y como los héroes de “muñequitos” de la época nos creímos invencibles, todopoderosos y tomamos “a todo lo que da” la bicicleta y seguimos como si nada hubiera pasado, imperturbable, rumbo al Batey 7.

Después de haber recorrido varios kilómetros “dando pedalazos”, a todo lo largo de la carretera-carril que va desde el Batey 6 al Batey 7 y que estaba rodeada de extensos sembradíos de caña, nos sentíamos cansados, sedientos y con hambre.

El ardiente sol del mediodía estaba como se dice, “dándonos en la madre”, y fue cuando se nos apareció este haitiano como una salvación, ofreciéndonos cañas de azúcar peladas, todas limpias y apetecibles.

-Dominiquén, dominiquén, tomá cañe dominiquén-insistía mientras salía del cañaveral desprovisto de ropa y sin mostrar el menor sonrojo ni expresión de molestia por los efectos del sol. Papito detuvo la bicicleta de golpe y se fue acercando al extraño sin temor alguno hasta que éste, estando ya cerca de mi primo le espetó:

-“Ven a cogé cañe, dominiquén del diable, ven tome cañe, dominiquén del coñe, pa yo maté a usté, cogé cañe…”.

Cuando lo escuché y vi que blandía la “mocha” en una mano y extendía cañas peladas con la otra, pensé que para nosotros había llegado el fin, comencé a gritar y a pedir a Papito que nos marchemos:

-¡Corre Papito, corre, nos van a matar…!”. Papito no temió y desafió la virulencia de aquel ser que por su actitud violenta y sus ojos enrojecidos, tenía la decisión de matar.

En tanto, yo lloraba desconsoladamente y asustado pedía que nos fuéramos, pero mi primo no me escuchó, siguió desafiando a aquel hombre salvaje que, por su forma, era claro que deseaba ver sangre, mucha sangre. Si hubiera querido no hubiera podido huir del lugar porque para colmo no sabía conducir bien la bicicleta.

En medio de la tensa situación, vimos en la lejanía que se acercaba una “trulla” de personas en caballos y mulas, eran comerciantes, “venduteros” que se trasladaban en recua a vender en el Batey 7 todo tipo de mercancías, utilerías agrícolas, pantalones, camisas, zapatos, botas y otros productos a braceros haitianos. Cuando vio el tropel que se acercaba, este hombre fornido, de visibles venas negras y fuerte contextura física comenzó a retirarse despacio, pero siempre esgrimiendo amenazante su filosa arma. En tanto se acercó a la orilla del cañaveral, comenzó a vociferar cosas en un lenguaje que no entendíamos porque los pronunciaba, según creímos, en el dialecto haitiano patois (patuá).

Los comerciantes llegaron y el haitiano emprendió la huida por el cañaveral, sin importarle las “peluzas” ni las cortaduras de las afiladas hojas de las cañas, ni el insoportable calor.

Papito explicó a los venduteros lo ocurrido y éstos se lamentaron, pero nos dijeron que éramos osados, guapos, porque nos aventuramos a transitar solos por aquella rústica y larga carretera bordeada de sembradíos de cañas de azúcar.

-“Nosotros ya no nos atrevemos a andar solos por aquí. Tenemos que venir en recuas para evitar los asaltos”, relataron.

–“Cuando veníamos solos nos asaltaban y nos quitaban las mercancías”. -“Algunos comerciantes incluso fueron ultimados y despojados de sus productos, después de lo cual los enterraron en los cañaverales”, comentaron.

Apuntaron que probablemente nos atacó un “congó” o campesino iletrado haitiano, parte de un grupo de otros “congoses” que habían sido traídos hacía pocos días al país, cuasi esclavos, para asentarlos en los bateyes el corte de la caña de azúcar en cañaverales del ingenio Barahona.

Seguimos nuestro viaje para el Batey 7, esta vez con más seguridad, ya que contábamos con la protección de estos comerciantes. En el batey Papito encontró sendos tubos y otras piezas que usaría en la fabricación de su arma casera. Retornamos en la tardecita acompañados de otros viajantes y llegamos entrada la noche a Tamayo.

Pasaron los días y no sabía nada el primo, él tenía los tubos y parece que eso era lo único que le interesaba. Por eso tal vez no volvió a inventar nuevos viajes a los bateyes.

Una apacible tarde, sin embargo, mi padre Eloy y su hermano el papá de Papito, el tío Silvestre, tomaban café y fumaban tabacos en el patio de la casa de mis padres cuando, repentinamente, escucharon una detonación. Azorados, se preguntaron: -¿Y esa explosión?

El estallido sacudió la tranquilidad del vecindario. Provenía de la finca productora de bananos que estaba justo detrás de la vivienda hogareña. El predio, propiedad del conocido exportador de guineos de la zona, don Humberto Michel, esposo de tía Estervina, se prestaba para la cacería de pájaros como los rolones, carpinteros, ciguas y cuervos, ya que tenía plantaciones de plátanos, guineos, matas de coco, mangos, guanábanas, lechosas y otros frutos apetecibles a humanos y a las aves.

Al poco rato, después del disparo, Papito se apareció compungido, cara ennegrecida y la mano izquierda literalmente destrozada, sus dedos “ripiados” y sangrando profusamente.

El tío Silvestre y mi padre lo condujeron rápidamente al centro médico del lugar y gracias a Dios no perdió su mano.

Papito no volvió a inventar con la fabricación de escopeta casera y pasado el tiempo emigró a Nueva York donde reside actualmente. En una oportunidad, antes de que se marchase al extranjero, pregunté a éste por lo sucedido y me dijo:

-“La escopeta quedó bastante bien. El problema vino cuando la cargué con mucha pólvora y en el primer intento para probarla me reventó la mano”.

*El autor es periodista.

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Resolución 74-2020 de la JCE y subregistro de nacimiento

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La Junta Central Electoral, dispuso mediante la resolución 74-2020, la expedición de cédulas a menores de edad a partir de los 12 años, en tal sentido han surgido algunas voces en contra y otras a favor, en lo que si todos estamos de acuerdo es que el subregistro de nacimiento es un problema que crea pobreza y profundiza las desigualdades.

No me cabe la menor de la duda sobre la importancia capital que reviste dicha resolución por lo que me parece importante que la JCE inicie un proceso de promoción sobre el alcance de dicha resolución para no dejar espacio a la incertidumbre sobre el propósito de la misma.

Se trata de miles de dominicanos y dominicanas que no tienen identidad y que, por ello, no pueden ejercer una gran variedad de derechos civiles y políticos, no tienen acceso pleno a la salud,  así como a la educación, ni son beneficiarios de los diferentes programas sociales que se implementa desde el Estado.

En ese sentido, es necesario la adopción de políticas públicas que impidan el crecimiento del subregistro de nacimiento y uno de los escollos que se presenta tiene que ver por el hecho de que una gran parte de las madres son adolescentes que no tienen edad para ser dotadas de una Cédula de Identidad y Electoral, de conformidad con la Ley 8-92 sobre Cédula de Identidad y Electoral, que establece como edad mínima los 16 años para poder expedir una Cédula de Menor.

Según algunas fuentes indican que la proporción de madres menores con edades que dan a luz en los hospitales oscilan de los 12 a los 15 años de edad, llega a alcanzar del 25 al 30 por ciento del total de los partos realizados. Esas madres adolescentes, al no tener cédula, no podían declarar su niño o niña, por lo que pasaba a incrementar de manera automática el número de subregistro de nacimientos del país.

La resolución 74-2020 que dispone la expedición de cédulas a menores de edad a partir de los 12 años viene a subsanar esta situación, permitiendo que toda menor que se encuentre en estado de embarazo pueda hacer la gestión para obtener su Cédula de Identidad de Menor, de manera que, cuando se produzca el parto, pueda declarar sin ningún inconveniente a su niño o niña.

Con esta resolución, dictada por el Pleno de la JCE se reivindica el derecho a la identidad consagrado en los Convenios Internacionales para la protección de los niños, niñas y adolescentes; y contribuye de manera sustancial a la eliminación del subregistro de nacimientos en la República Dominicana.

Insisto, la JCE tiene que hacer la promoción de lugar sobre el contenido de las mismas y comunicar efectivamente el alcance de la resolución para que una buena intención no repercute de manera negativa en la sociedad.

Por Pablo Vicente

Fuente: https://elnuevodiario.com.do

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Monitoreando al gobierno PRM-Abinader: Inexperiencia, contradicciones y populismo

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Al cumplirse los primeros 60 días del gobierno PRM-Abinader, en un mensaje de tres minutos, el Presidente insistió en promocionar “el cambio”, su interés por satisfacer las expectativas populares,   en su altruismo personal y en una motivación para “llegar a la meta juntos”.

Previamente, en su discurso del pasado jueves 8, el Presidente, desde el tribunal que montó en el Palacio, dictó, sumariamente, dos “sentencias”:

Ambas “sentencias” revelaron inexperiencia y desconocimiento de las atribuciones y limitaciones constitucionales del Primer Mandatario de la Nación.

En contradicción con una de esas “sentencias”, tres días después,  la Directora de la Dirección General de Ética Gubernamental, públicamente, “solicitó” al Presidente de la CCRD que “no renuncie porque se atrasarían las investigaciones sobre las declaraciones juradas de bienes de los nuevos y salientes funcionarios”.

Mientras el Presidente y el Ministro de la Presidencia “renunciaban” al usufructo de los honorarios de sus respectivos cargos, en otras dependencias gubernamentales se realizaban sustanciosos aumentos de sueldos, evidenciando populismo y contradicciones.

La Procuraduría General de la República (PGR) y el PEPCA están cumpliendo con sus funciones al investigar y preparar los expedientes para judicializar diferentes casos de posible corrupción. Por otro lado, el Consultor Jurídico de la Presidencia hace tres altisonantes anuncios:

a).- Anulación de todas las contrataciones con Odebretch y consorciados dominicanos, b) licitaciones para contratar oficinas de abogados para representar al Estado en los casos de corrupción y c) rescisión de los contratos relacionados con la adquisición del asfalto caliente que hizo el pasado Ministerio de Obras Públicas.

Esas tres acciones, directa e indirectamente, colinden con los procedimientos y gestiones institucionales que está realizando la PGR y el PEPCA, que podrían obstaculizar los propósitos de llevar a los tribunales a los responsables de posibles actos de corrupción, lo cual evidencia improvisación e incoherencia.

Mientras el Presidente proclama la independencia de la PGR y  le estimula a la eficacia ante la manoseada impunidad que favorece la corrupción, en el proyecto de Presupuesto para el 2021 se le hace una significativa  reducción al presupuesto de la PGR que, sin lugar a dudas, afectaría la calidad y rapidez de sus labores anticorrupción.

Todavía se desconocen los principales detalles y criterios (transparencia… ¿pa`cuándo?)  para negociar  (nuevas deudas) con el sector financiero y la Barrick Gold el pago por adelantado de sus impuestos.

Esa apresurada negociación la dispuso el Presidente para enmendar el provocador “paquetico” de impuestos que, subrepticiamente, se pretendía aplicar a través del Presupuesto para el 2021, lo cual evidenció una peligrosa improvisación del equipo económico del gobierno.

De acuerdo a unos miembros de ese equipo económico, el pago de estos impuestos permitiría dis­poner de los recursos equivalentes a la abortada carga impositiva que se incluyó en el proyec­to de Presupuesto, por lo cual para el 2021 no habría nuevos impuestos. En oposición, el Director General de Presu­puesto informó, recientemente, que “será obligatorio establecer nuevos impues­tos para poder cubrir el Presupuesto del 2021”.

Provocando confrontaciones con grupos de poderes fácticos e importantes sectores de la sociedad dominicana, dos viceministras están promoviendo la “inclusión” para ciertas preferencias sexuales, utilizando plataformas gubernamentales,  sin especificar si esa acción es personal o implementando una “política pública oficial” del  gobierno.

Pendiente de la decisión del Tribunal Superior Administrativo se halla la solicitud de medida cautelar que interpusieron Directores Regionales y Distritales de Educación contra la politizada ordenanza del MINERD que los convirtió en “botellas” mediante el sambenito de “asesores”.

En torno a las plantas de Punta Catalina se ha montado una difusa campaña mediática desde diferentes ámbitos del gobierno. Unos funcionarios hablan de “venta”; otros de investigación para judicializar los pagos que se realizaron, las presuntas sobreevaluaciones y sobornos. Otros niegan la intención de venderlas mientras acusan a exfuncionarios de recibir las plantas con cuantiosos defectos de fábrica que impiden su operatividad, evidenciando  improvisación y contradicciones.

El tsunami político que le dio el triunfo al PRM-Abinader, en gran medida, por acción de la clase media descontenta por ejecutorias erráticas del gobierno del ex presidente Medina,  en tan pocos días se está alborotando. Esa clase media sensible, empoderada de sus derechos, exigiendo transparencia y gobernanza, “está atenta”, al igual que la Primera Dama.

Esta reflexión sobre los primeros 60 días, es para exhortar al gobierno a superar la inexperiencia, improvisaciones y contradicciones de sus funcionarios para inspirar confianza y facilitar que el pueblo le acompañe en “el camino largo, para conseguir llegar a la meta juntos”, como aspira el Presidente Abinader.

Por Juan López

Fuente: https://elnuevodiario.com.do

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Faride Raful y el Barrilito

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Hace tiempo que la sociedad ha estado reclamando la eliminación de los privilegios, que alegremente se impusieron los legisladores. Violando la Constitución. Durante la campaña electoral, los candidatos al Congreso criticaron ardientemente esas prerrogativas, prometiendo que renunciarían a ellas. Pero, después que obtuvieron la victoria, solamente el Ing. Eduardo Estrella, Antonio Taveras y Faride Raful mantuvieron sus promesas.

Los tres representaron la esperanza, de que los demás siguieran sus pasos, marcando un “antes y un después” ¿Qué Va! Del dicho al hecho hay mucho trecho, especialmente en un pais donde la actividad política se ha degenerado, hasta convertirse en un oprobio social. Solo el senador Antonio Taveras, pudo mantenerse a la altura del Ing. Estrella, quien tiene una trayectoria transparente, enmarcada por la pulcritud y su honestidad.

Son atributos muy escasos en una sociedad, azotada por una clase política corrupta e inescrupulosa, que solo busca enriquecerse bajo el amparo del poder. Pero, como dice un refrán popular: No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista. El pueblo ha despertado y así como hizo recular al presidente Abinader con el incremento de impuesto, hará lo mismo para que se eliminen los privilegios de los congresistas.

Están muy equivocados, aquellos que siguen anclados en el pasado, pensando que la sociedad se mantiene estática y pueden continuar engañándonos. ¿Quién le va a creer a la senadora, su alegato de que los recursos serán redirigidos a las verdaderas necesidades en el Congreso? ¿Cuáles son las necesidades de un poder del Estado, que en vez de defender al pueblo, le sirve a sus verdugos?

La sociedad celebro la decisión de los tres senadores, con la esperanza de que impulsaban el adecentamiento de una institución tan cuestionada.  Lamentablemente, la actitud de la senadora Fadul, fue un barril de agua, que apago el sentimiento de la decencia promovido por los dos senadores. Olvidando que nuestras acciones se reflejan y repercuten. Antes de tomar una decisión, que va en contra de los mas necesitados, debemos preguntarnos ¿Cómo la sociedad verás a mi familia y los compañeros de estudio a mis hijos?

Recibir una cantidad de dinero, que ningún pobre podrás ahorrar en toda su vida de duro sacrificio y trabajo, para ver como nuestros representantes los usan para sus lujos y placeres sin tener que rendirles cuenta a nadie, es una aberración. Los abusos en contra de un pueblo humilde y trabajador tendrán que terminar.

Con las mil trescientas firmas, que un grupo de ciudadanos deposito en el Congreso exigiendo la eliminación del “Barrilito y el Cofrecito” se inicia una lucha, que no terminará hasta que se logre ese propósito. El próximo paso que darán, es acudir al tribunal Constitucional, para que declare la abominable ley inconstitucional.

La senadora Fadul esta a tiempo para rectificar, colocándose al lado del pueblo y rechazando unos fondos, que violan nuestra Carta Magna,

Lic. Elías Samuel Rosario Mata

Fuente: https://elnuevodiario.com.do

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