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Parque fluvial: la cara sucia de la vieja Barquita en Santo Domingo Este

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Aunque los humanos todavía no pueden disfrutar del parque, porque no está totalmente concluido, las aves, reptiles y otras especies sí. El Jardín Botánico sembró más de 22,000 plantas de árboles de diferentes especies, algunos endémicos, que ya tienen tamaño que permiten ser refugio de aves.

República Dominicana: Los trámites burocráticos, el cúmulo constante de residuos sólidos y la definición de responsabilidades han impedido que se haga realidad el proyecto Parque Fluvial La Barquita en los terrenos donde fueron sacadas más de 1,400 familias cuyas viviendas se anegaban cuando el río Ozama hacía crecidas considerables.

Es la obra culmen del trabajo social que se hizo en ese espacio, de unas 15 hectáreas, durante los gobiernos del expresidente Danilo Medina, que no solo declara el lugar no urbanizable, no apto para la convivencia urbana, sino que sirve de complemento al Parque Mirador Manantiales del Cachón de la Rubia, una reserva natural a cargo de Medio Ambiente.

Aunque los humanos todavía no pueden disfrutar del parque, porque no está totalmente concluido, las aves, reptiles y otras especies sí. El Jardín Botánico sembró más de 22,000 plantas de árboles de diferentes especies, algunos endémicos, que ya tienen tamaño que permiten ser refugio de aves.

Además, el Jardín Botánico, que se encargó de reforestar lo que era un barrio, y la Unidad para la Readecuación de Barrios y Entorno(Urbe), que tuvo a su cargo todo el proceso hasta el traslado de las familias, trabajaron en coordinación.

Urbe se encargó de la parte civil del parque, que se extiende desde el puente que une a Sabana Perdida con Los Mina hasta el Cachón de La Rubia. El mayor problema es la descarga de basura que llega hasta el lugar y para ello se construyeron dos grandes trampas en la salida de las cañadas al parque, pero cuando llueve es tanta la basura que sobrepasa la capacidad de control. De igual modo Urbe construyó dos plantas de tratamiento en la que son tratadas las aguas residuales antes de llegar al río.

En octubre del pasado año, Urbe concluyó las obras civiles que tenía bajo su responsabilidad que consistían en la construcción de las plantas de tratamiento, la canalización de cañadas, la verja perimetral y los paseos internos y externos del parque, entre otras, y traspasó su control al Ministerio de Medio Ambiente, que a su vez vincula a la Alcaldía en la recolección de los residuos y la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo(CAASD) para la conclusión de trabajos en algunas cañadas.

Nelson Camilo, coordinador de Urbe, afirma que su trabajo terminó, pero siguen pendientes para que el parque sea puesto en ejecución tal y como lo trabajaron. “Este nuevo gobierno se ha enfocado mucho en colocar las responsabilidades donde corresponden, por lo tanto, las plantas de tratamiento se mantienen ahora bajo ejecución de la CAASD, la basura del ayuntamiento y lo demás a Medio Ambiente”, sostuvo Camilo.

El 20 de marzo de 2002 se emitió el decreto 207-02 que crea el Parque Mirador Manantiales del Cachón de la Rubia y 14 años después, es decir en 2016, el gobierno de Danilo Medina extendió ese parque hasta La Barquita mediante el decreto 199-16 que declara la zona no urbanizable.

El Ministerio de Medio Ambiente no ha asumido por completo el nuevo proyecto y como dice su titular, Orlando Jorge Mera, faltan algunas cosas por afinar.

“Faltan cosas en términos jurídicos y legales como integrar ese parque fluvial a la parte del Cachón de la Rubia, falta que la administración del parque del Cachón asuma también lo atinente al parque fluvial», dijo Jorge Mera a Diario Libre.

«Lo que quiero decir es que falta la parte administrativa presupuestaria para dotar a este lado, del personal necesario.»
Orlando Jorge Mera
Ministro de Medio Ambiente

La basura, el principal problema

El problema de la basura es el más grave, pues desde hace dos semanas que la Alcaldía de Santo Domingo Este retira del área del parque residuos calculados en unas 50 toneladas. Los principales desperdicios provienen de las cañadas de Katanga, Vietnam y La Lata. De poco han servicio las trampas construidas en la parte media para evitar que los residuos lleguen al río, son tantos los que arrastran las lluvias que desbordan la capacidad de retención de cada una. En la pasada administración se intentó ejecutar un proyecto que involucraba a los vecinos para evitar que se lanzara basura a las cañadas, pero no hubo éxito y se continuó con la vieja práctica de descargar basura y las aguas sanitarias en la correntía residual que llegan hasta el río Ozama.

Fuente: https://www.diariolibre.com

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