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Hija de Ana Julia Quezada: “Nunca he escuchado un ‘te quiero’ de su boca”

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Santo Domingo

La hija de Ana Julia Quezada, asesina confesa del niño español Gabriel Cruz, describió ante un juez cómo compartía una relación fría y distante con su madre, quien asegura jamás le demostró el cariño que ella tanto añoraba de la mujer que le había regalado la vida.

“Nunca he escuchado un ‘te quiero’ de su boca”, dijo la hija de Ana Julia, cuyo nombre es Judith, y quien además relató que la relación con la autora de la muerte del niño Gabriel por lo general se resumía a un WhastApp o una llamada una vez al mes.

Estas declaraciones fueron ofrecidas durante un interrogatorio en base a la investigación de la muerte de infante, y cuyo video del hecho fue publicado por el medio Antena 3.

“Yo he intentado tener el cariño de mi madre. Yo le decía a mi padre que no entendía por qué ella no me quería como una madre, como mi abuela a lo mejor que me cuidaba y me quería como una madre. Y mi padre me decía que entendiera que a lo mejor su forma de ser es diferente. Yo no lo entendía porque no era una relación buena entre madre e hija. No me llamaba ni hija”, relató Judith con la voz entrecortada.

La joven cuenta que intentó tener un acercamiento con su madre pero que nunca fue posible. “Yo he intentado tener el cariño de mi madre pero no había buena relación entre madre e hija”, lamentó.

El niño Gabriel Cruz fue asesinado el pasado mes de febrero en Almería, España.

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Juzgan a una mujer que ocultó dos años a una hija en el maletero

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FRANCIA.– Un tribunal de Tulle (centro) inició este lunes el juicio a una mujer que, después de haber dado a luz en solitario y de forma clandestina, mantuvo a su hija oculta durante dos años en un sótano y en el maletero de su coche aislada de todos, con el resultado de que ha quedado minusválida de por vida.

Rosa María Da Cruz se enfrenta en este proceso, en el que comparece libre, a una pena de 20 años por el cargo de violencia habitual contra una menor a la que le causó una enfermedad permanente.

“France Télévisions” señaló en su página internet que aunque inicialmente el juicio se había programado durante dos semanas, su duración se va a reducir y la sentencia se debería conocer este mismo viernes.

El caso salió a la luz después de que el 25 de octubre de 2013 unos mecánicos abrieran el maletero del coche que les llevó Da Cruz al taller de la localidad de Terrasson Lavilledieu. Lo hicieron porque escucharon una especie de gemidos.

En presencia de la madre, descubrieron a Séréna, una niña que estaba desnuda con aspecto muy descuidado, rodeada de excrementos y de bolsas en un ambiente pestilente.
Los servicios de emergencia que acudieron a prestar los primeros auxilios dijeron que podría haber muerto en media hora de seguir cerrada allí.

Había nacido el 24 de noviembre de 2011 en Brive la Gaillarde al término de un embarazo que Da Cruz ocultó a todo el mundo, incluido al progenitor, Domingos Sampaio Alves, según las conclusiones de la instrucción.
Por eso las sospechas iniciales contra él quedaron archivadas y no se sienta en el banquillo.

La defensa de la madre, que tiene ahora 50 años y otros tres hijos, afirma que hay que entender la situación porque se negaba a sí misma “hasta el extremo” su propio embarazo, del que sostiene no haberse dado cuenta hasta el octavo mes de gestación.

Desde el nacimiento dejó a la bebé en una sala del sótano de su vivienda pero cuando un tiempo después su pareja perdió el trabajo y pasaba mucho tiempo en casa, la tenía la mayor parte del tiempo en el coche, porque Domingos no lo utilizaba ya que no conduce.

Séréna, que tiene ahora 7 años y vive con otra familia a la que las autoridades han atribuido su tutela, es incapaz de hablar y sufre un síndrome de autismo irreversible, situación que, según un informe judicial médico, está directamente relacionada con las condiciones que tuvo en sus dos primeros años de vida.

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Trump, República Dominicana y nacionalidad

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Leonel Fernández
@leonelfernandez
EXPRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DOMINICANA

En ocasión de las elecciones de medio término de los Estados Unidos celebradas el pasado 6 de noviembre, el presidente Donald Trump afirmó que pondría término, mediante Orden Ejecutiva, a la concesión del derecho de nacionalidad norteamericana por el solo hecho de una persona haber nacido en su territorio.

En los Estados Unidos, desde que se introdujo la  decimocuarta enmienda a la Constitución de ese país, en el año 1868,  la figura del jus soli, esto es, la que confiere el derecho de nacionalidad o ciudadanía en función del lugar de nacimiento, ha sido la norma prevaleciente.

Al reaccionar frente a las declaraciones del presidente Trump, la periodista y especialista en asuntos culturales, Taylor Hoskin, en un artículo publicado a través de la internet, sostuvo, refiriéndose a la República Dominicana, que cuando nuestro país “le puso fin al derecho de nacionalidad en virtud del nacimiento (jus soli), terminó en un desastre, creando una catástrofe humanitaria”.

Comprendemos las legítimas motivaciones que la periodista Taylor Hoskin pueda tener para manifestar su clara y vehemente oposición a las pretensiones del presidente Donald Trump de suprimir el derecho a la nacionalidad norteamericana por la vía del jus soli.

Ese, sin embargo, a pesar de toda la narrativa que se ha construido en su contra, no es el caso dominicano.  En la República Dominicana, a lo largo de toda su historia constitucional, el derecho a la nacionalidad se confiere por el jus sanguini, o derecho de sangre; el jus soli, de manera condicionada; y por vía de la naturalización.

Así pues, en nuestro país, a diferencia de los Estados Unidos, el derecho a la nacionalidad nunca fue otorgado, de manera absoluta o incondicional, en razón del vinculo territorial, lo que significa que no es un buen ejemplo para ser comparado con el caso norteamericano.

En la patria de Abraham Lincoln, la concesión de la nacionalidad por el lugar del nacimiento surgió como consecuencia de las luchas que los afro descendientes tuvieron que librar durante los cinco años posteriores a la culminación de la Guerra Civil o de Secesión, entre 1865 y 1870, a través de las Enmiendas de Reconstrucción.

Esas denominadas Enmiendas son la decimotercera, que abolió la esclavitud y la servidumbre involuntaria; la decimocuarta, que abordó los derechos de ciudadanía y de igualdad de las personas ante la ley; y, la decimoquinta, que prohibió la discriminación en los derechos de voto de los ciudadanos por motivos de raza, color o condición previa de servidumbre.

Nacionalidad por derecho de nacer
Como resultado de ese proceso, el primer texto legal que ofreció una definición sobre la  nacionalidad en los Estados Unidos fue la ley de Derechos Civiles de 1866, que estableció:

“Todas las personas nacidas en los Estados Unidos, y que no están sujetas a ningún poder extranjero, excluyendo a los indios no gravados con el pago de impuestos, se declaran ciudadanos de los Estados Unidos.”

Esa exclusión de los derechos de ciudadanía se vio reforzada por la famosa sentencia de la Corte de Justicia Norteamericana, en el caso  Dred Scott vs. Sandford, en la que se estableció que los afroamericanos, incluso los libertos o liberados de la esclavitud, no eran ciudadanos de los Estados Unidos.

La figura del jus soli no se contempló en el Derecho Constitucional de los Estados Unidos sino hasta 1868, cuando se introdujo, como hemos dicho, a través de la decimocuarta enmienda, en el marco de las llamadas “Enmiendas de la Reconstrucción”.

Esto así, debido a que los redactores originales de la Constitución de los Estados Unidos, aunque hicieron referencia a la nacionalidad o ciudadanía, no definieron su contenido o alcance.

En ausencia de una declaración en la Constitución o en los estatutos federales, la nacionalidad estadounidense se regía por el derecho consuetudinario inglés que, en el caso del Reino Unido concedió, hasta el 1981, la adquisición de la nacionalidad inglesa a los que nacían en su territorio.

El clima de exclusión del derecho a la nacionalidad que aun predominaba en los Estados Unidos durante la segunda mitad del Siglo XIX, fue alimentado por otras disposiciones legales, como los “Códigos Negros” que promulgaron algunos Estados de la nación norteamericana, en los que se coartaban aún más los derechos civiles de los afroamericanos.

La continuación infatigable de las luchas de los negros norteamericanos por alcanzar la plena libertad y el reconocimiento a su condición de ciudadanos de los Estados Unidos, fue lo que determinó que se introdujera en el 1868, la decimocuarta  enmienda a la Constitución norteamericana.

Esa disposición legal otorgó a los afro descendientes, como se ha afirmado, el derecho a la nacionalidad o derecho de ciudadanía, por el solo hecho de haber nacido en suelo estadounidense.

Fue así, pues, como en la gran nación fundada por George Washington se estableció, por vía constitucional, el derecho a la nacionalidad o de ciudadanía, sin condición alguna, por el hecho de haber nacido en su territorio.

El jus soli en el derecho comparado
La  propuesta del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de modificar mediante Orden Ejecutiva el mecanismo de concesión de la ciudadanía o nacionalidad norteamericana por la vía del jus soli incondicional, es decir, por haber nacido en territorio estadounidense, abrió un fuerte debate con impacto a nivel global.

Las reacciones a dicho planteamiento han provocado diversas comparaciones entre el modo de adquisición de la nacionalidad por nacimiento habilitado en la norma vigente en dicho país y la forma en que distintos países, incluida la República Dominicana,  la otorgan.

El jus soli absoluto vigente en los Estados Unidos es minoritario en el mundo. De conformidad con el World Factbook de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA por sus siglas en inglés), únicamente 30 países de los 193 que integran el sistema de las Naciones Unidas comparten dicho modelo de concesión de la nacionalidad por el lugar de nacimiento.  Esto se corresponde, con a penas, el 16 % del total de países.

Según los datos del Centro de Estudios de la Migración de los Estados Unidos (CIS por sus siglas en inglés), de los países desarrollados, solamente Canadá y Estados Unidos mantienen el jus soli incondicional.

La misma entidad norteamericana plantea que, en Europa, por su parte, ya no queda ningún país que otorgue la nacionalidad basándose en el criterio del lugar de nacimiento sin ninguna otra condición.

Irlanda ha sido el último de los países europeos en abandonar esta tendencia, mediante el referéndum constitucional del año 2005, que concitó el apoyo del 79% de los votantes.

La generalidad de los países de América Latina y el Caribe comparten el modelo norteamericano de reconocimiento de la nacionalidad, siendo la única región del planeta en la que predomina el jus soli incondicional o absoluto.

Sin embargo, esta realidad compartida entre Estados Unidos y otras naciones de nuestra región, en las que se presume que todo el que nace en su territorio es su nacional, ha provocado que algunas personas, de manera equivocada, consideren que lo mismo ocurre en nuestro país.

Sin embargo, no es así. En la República Dominicana, conforme a la Constitución del año 2010, no podrán disfrutar de la nacionalidad dominicana aquellos que a pesar de haber nacido en territorio nacional son descendientes de extranjeros miembros de legaciones diplomáticas y consulares, así como de extranjeros que se hallen en tránsito o residan ilegalmente.

Así pues, la nacionalidad, por derecho de suelo o jus solis, no tiene lugar de manera automática en la República Dominicana. Para que sea posible, se requiere, además, la condición de que los padres de la criatura sean dominicanos o residan legalmente en territorio dominicano.

Esa confusión sobre el modelo de otorgamiento de la nacionalidad en la República Dominicana ha ocasionado que nuestro país sea acusado de racista, xenofóbico y de haber desnacionalizado a ciudadanos.

Pero nada de eso es cierto. Esa misma confusión es la que ha tenido la periodista y especialista en asuntos culturales, Taylor Hoskin. Ella ha cuestionado, de manera válida, la pretensión del presidente Trump de dejar sin efecto, en su país, el derecho de nacionalidad en base al jus soli incondicional.

Sin embargo, resulta inaceptable que al hacerlo sostenga el argumento de que la República Dominicana, al no asumir el jus soli absoluto o incondicional, “creó la mayor población apátrida en el hemisferio occidental.”

Eso, por supuesto, es falso. En la República Dominicana no hay apátridas.  Los descendientes de extranjeros con estatus migratorio irregular pueden declarar a sus criaturas en las oficinas consulares de sus países respectivos.

No había razón para acusar a la República Dominicana de emplear una ideología racista y tomarla como referencia para oponerse a las pretensiones del presidente Trump, de suprimir, en los Estados Unidos, el derecho de nacionalidad o ciudadanía por el jus soli incondicional, cuando hay otros 163 países que comparten nuestro mismo modo de reconocimiento de nacionalidad.

Al igual que esos otros países, la República Dominicana tiene el derecho soberano de decidir quiénes son sus nacionales.

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Taxista dominicano asesina exesposa y se suicida

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NUEVA YORK._ Un taxista de origen dominicano aún no identificado y aparentemente celoso, mató a su pareja sentimental y luego se suicidó, en un  hecho ocurrido en el vecindario de Bushwick, de esta ciudad.

La victima fue idenficada como Elsira Suriel (Amarilis), de 53 años de edad, quien trabajaba como cuidadora de hogar, atendiendo una anciana de 92.

Los investigadores dijeron que el asesino suicida tiene 45 años de  edad, pero no han revelado su nombre, diciendo que la investigación sigue activa.

Conocidos de la mujer y el hombre, dijeron que el matador siempre celaba a la señora Suriel, quien trabajaba todos los días como cuidadora en el hogar, y que escucharon entre cinco a seis balazos en el interior de la vivienda.

La policía explicó que el asesino llegó al apartamento situado en un edificio de la calle Menahan en el vecindario de Bushwick donde entró armado.

Las autoridades dijeron que recuperaron un arma, que no especificaron en la escena, y que las muertes de la pareja, es clasificada como otra tragedia de violencia doméstica.

“Se oyeron como tres o cuatro detonaciones”, dijo Raúl Salas, un vecino que conocía a una de las víctimas.

La policía dijo que el dominicano se dio un balazo en la cabeza.

La anciana cuidada por Suriel no fue lesionada por el asesino suicida.

“Vino hoy, le tocó a la puerta y le entró a tiros”, dijo Jorge González, uno de los vecinos.

Los residentes dijeron que la pareja era dominicana y hace un tiempo se había separado, pero la policía no ha confirmado esa versión.

Numerosos mensajes de condolencias han sido subidos a Facebook, especialmente por sobrinos de la muerta, entre ellos Johanna y Bienvenido Suriel, quien dijo que nunca imaginó que una tragedia así, iba a tocar las puertas de su familia.

Otra pariente de la mujer asesinada, que se identifica en Facebook como “Ojitos Chinos Suriel”, escribió “Hasta donde vamos a llegar con el feminicidio, es increíble dios mio. Hoy le paso a un miembro de mi familia mañana podria ser cualquiera a cualquiera de nosotras esto tiene que parar. Descansa en paz tia amarilis te vamos a extrañar”.

La tragedia conmocionó a todo el vecindario en Brooklyn, donde la difunta era ampliamente conocida.

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